EL SUSURRO DEL DUENDE (66ª entrega)


Roberto se olvidó por completo de su perseguidor en cuanto arribó la primera caseta de la Cuesta de Moyano. Los libros eran una de sus pasiones, sentía debilidad por los ejemplares únicos de ediciones especiales. Cuando conseguía hacerse con alguno, los trataba con especial esmero, acariciaba sus hojas lentamente para aspirar su textura, recorría con la yema de los dedos sus ilustraciones, como si necesitara sentirlas, además de verlas y repasaba sus letras impresas como el escribano que, celosamente, revisa la grafía de su obra.

Laura, mientras tanto, permanecía alerta, mirando a un lado y otro, intentando descubrir la identidad del que seguía sus pasos, aparentando pasear distraidamente entre las casetas, fijándose en los rostros de las personas con las que se iba cruzando, con la esperanza de encontrarse cara a cara con su rastreador.

Roberto encontró el libro de botánica que iba buscando y tras una larga ceromonia de compra, que incluyó una amena conversación con el librero sobre las mejores ediciones de flores y plantas jamas publicadas, salió con su joya bajo el brazo, volvió a la realidad y se dispuso a buscar a Laura.

Estaba feliz con su adquisición, se sentía tan eufórico como las mañanas del día de Reyes, cuando era niño. Recorrió lentamente las casetas, ojeando según pasaba su contenido, contemplando a lo lejos la valla del Retiro y de repente cayó en la cuenta.

- Eso es – exclamó. - ¡Como no me he dado cuenta antes! - Laura se acercó a él. -¿Qué pasa, Roberto? – preguntó ella. El seguía totalmente absorto en sus propias reflexiones.

- Buen retiro......el duende dijo “Buen Retiro” no “Buen refugio” - dijo Roberto excitado y recitó en voz alta la frase exacta: Buen retiro te has procurado para buscar la paz......pero no has de descansar todavía, el diablo está al acecho, ni siquiera los más antiguos tratados te ayudaran a vencerle, tan sólo te conducirán a él. -

- Buen retiro.......el diablo al acecho.....los antiguos tratados te conducirán a él .... ¿no lo ves, Laura? –

Ella le miraba intentando comprender sin conseguirlo.

Roberto concluyó: - El Retiro............ la entrada de la Cuesta de Moyano ...... La estatua del ángel caido, allí esta la clave.-

Cogió a Laura de la mano y se dirigieron rápidamente al Parque del Retiro, mientras alguien seguía discretamente sus pasos.
(Continuará .........)

UNO DE ESOS DIAS

Heart Industry

Hoy es uno de esos días en los que al caer la noche te arrepientes de haberte levantado por la mañana.

Uno de esos días que te caen como un tiesto en la cabeza y no sabes si es peor el golpe que recibes o la mala leche que se te pone.

Uno de esos días que te agarra por el cuello y te aprieta y aprieta lentamente y cuando crees que no puedes más, que vas a desfallecer, una nueva sorpresa te recuerda que aún no ha acabado.

Uno de esos días en los que el aire se vuelve tan denso que no sólo cuesta respirarlo, sino atravesarlo andando, ¡figúrate si intentas salir corriendo!

Uno de esos días que ni siquiera un espectacular bollo de chocolate puede endulzar.

Hoy es uno de esos días en los que al caer la noche te preguntas si quedará alguien más por venir a fastidiarte y te das cuenta que te ha bajado la regla y con una desinflada resignación confirmas :” Ya estamos todos”.

UN MICRORRELATO


Habrá que dar un poco de cancha a los que no seguís la novela, que sé que sois unos cuantos. Aqui va el microrrelato de esta semana de la Cadena Ser. La frasecita de inicio se las traía: Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas.


EL ARCA DE NOE


Rutinariamente intercambio sus pulseras identificativas y observo sus reacciones, veo como ladra el gato, relincha la oveja y grazna la jirafa. Tan fácil como decirles que son un perro, un caballo y un cuervo, para que se comporten como tales. Lo mismo pasa con mi familia, mi hijo cree ser mi padre y éste cree ser mi nieto. Hoy volvió la paloma con una corona de laurel en vez de una hoja de olivo,creyéndose un león. Solo pido al cielo que vuelva la lluvia para no tener que poblar el mundo con tanta confusión. Trae más cuenta morir ahogado que vivir avergonzado.

EL SUSURRO DEL DUENDE (65ª entrega)

humanofuma


Cuando volvió a su despacho, abrió la ventana de par en par, le faltaba el aire, no podía ser verdad, estaba viviendo la peor de sus pesadillas, deseaba gritar, pero se había quedado sin voz, deseaba llorar, pero se había quedado sin lágrimas, deseaba actuar pero se había quedado sin fuerzas.

Alguien llamó suavemente a la puerta, Laura cerró fuertemente sus ojos y negó con la cabeza sin poder articular palabra: “no estoy para nadie” pensó. Menos mal que la voz que oyó fue la única que podía reconfortarla en ese momento, Roberto acababa de entrar en su despacho.

Laura se abrazó a él como el que se abraza a su última esperanza, y tras unos minutos, las palabras surgieron y las lágrimas afloraron dando rienda suelta a todo lo que acababa de pasar en el despacho de Esteban.

-Vámonos a dar un paseo, hace tiempo que quiero pasarme por la Cuesta de Moyano a ver si encuentro un libro sobre plantas que es una autentica joya. Después te invito a cenar – dijo Roberto.

- No me siento con ánimos, de verdad – contestó Laura pero Roberto no aceptó un no por respuesta, la tomó de la mano y salió con ella del despacho.

Laura andaba con desgana y ausente por la calle, a pesar de que Roberto tiraba de ella con energía, sin parar de hablar.

Al doblar una esquina, ella sintió que alguién les seguía y aceleró el paso, él ya llevaba un rato mirando de reojo para atrás, mientras fingía normalidad.

-Mira que es agotador Javier Vielva – pensó ella.

-¿Qué andará buscando Arturo Hidalgo?- penso él.


(Continuará.............)

EL SUSURRO DEL DUENDE (64ª entrega)

Humanofuma

Laura se quedó contemplando la rosa blanca que reposaba en un pequeño jarrón con agua. Se había abierto totalmente y aunque aún conservaba su lozanía se adivinaba en la textura de sus pétalos un inminente deterioro.

-Todo se marchita – pensó – hasta mi energia. Si no encuentro pronto a Diana voy a enloquecer, cada día me cuesta más mantener la cordura y la calma. Todo se ha derrumbado a mi alrededor: mi relación de pareja con Luis se ha ido a pique........ tengo el despacho abandonado....... la estupenda relación profesional con Esteban se ha deteriorado........Tan sólo ha hecho falta una semana para perder lo que he conseguido en toda mi vida. ...Menos mal que tengo a Roberto.......... ¿realmente le tengo?.

El sonido de su movil la sacó de su reflexión. Estebán la estaba llamando:

- Hola Laura, ¿qué tal va todo? ¿Hay novedades en la investigación? – sin esperar la respuesta inició una nueva pregunta

-¿Tienes pensado pasarte por el despacho en estos días? Necesito hablar contigo-

- No se lo que va a ser de mi vida en los próximos segundos, como para saber lo que voy a hacer en los próximos días – respondió secamente Laura y añadió - podemos hablar ahora. -


-No, no, lo que tengo que decirte no es para hablarlo por teléfono, ¿por qué no te pasas esta tarde? – preguntó Esteban.

- De acuerdo, nos vemos esta tarde. -


Las providencias y resoluciones judiciales se amontonaban ordenadamente en su mesa. A su lado, otro pequeño montón de notas de llamadas le recordaban que llevaba varios días desconectada del despacho. No se sentía con fuerzas ni para leerse los escritos del Juzgado ni para contestar las llamadas. Marga entró en el despacho y la abrazó con cariño. Laura sintió en la fuerza de su abrazo el aprecio sincero de su secretaria y la empatia con su dolor y su angustia y se sintió momentaneamente reconfortada.

- Qué tal va todo? – preguntó Laura.

-Bueno...va. Se te echa mucho de menos – contestó Marga – además, el ambiente está raro.... No sé.... Esteban está muy raro. Está volcado en la venta de la empresa de Arturo Hidalgo y se tiran los dos, horas y horas encerrados en su despacho –

- ¿Cómo? ¡no me lo puedo creer!, pero...... ¿a que esta jugando Esteban? ¿se ha vuelto loco?, voy a salir de dudas rápidamente – dijo Laura dirigiéndose con decisión al despacho de Esteban.


Entró sin llamar en el despacho de su socio y le dijo – A ver, cuentame, que es eso de que estas vendiendo la empresa de Arturo Hidalgo –

Esteban ni se inmuto, estaba acostumbrado a las explosiones de ánimo de su socia y esperó a que bajara la marea, pero Laura parecía no calmarse.

-Estoy esperando una explicación – insistió ella.

Esteban suspiró ruidosamente y empezó a hablar: - Me voy, dejo el despacho, me marcho a Bahamas a gestionar los negocios de Arturo Hidalgo, ya he últimado la venta de su empresa en España y me ha pedido que me ponga al frente de sus negocios allí. No he contado contigo porque me dejaste muy claro que no querias saber nada del tema -

Laura no daba crédito a lo que estaba escuchando.

- qué .... qué te vas!, pero...... ¡me dejas! Y.. ¿ los clientes? ¿ el personal? –

-Me voy, pero no voy a abandonar lo que es mio, he pensado que tu te quedes con todo y me pagues un alquiler mensual por mi parte de negocio – respondió Esteban pausadamente.

- ¿tu parte de negocio? ¿un alquiler? - Laura se puso en pie y le dijo: -Esteban - guardó unos segundos de silencio y concluyó - vete a la mierda –

(Continuará ..................)

EL SUSURRO DEL DUENDE (63ª entrega)

Si, soy Pablo Valle

- Llevo toda la mañana leyendo jurisprudencia y no he conseguido nada, déjame leer la nota que tomaste - le pidió a Roberto.

- Buen refugio te has procurado para buscar la paz, pero no has de descansar todavía, el diablo está al acecho, ni siquiera los más antiguos tratados te ayudaran a vencerle, tan sólo te conducirán a él – releyó Roberto en voz alta.

- Creo que eran estas....... pero no tengo la certeza absoluta – confesó Roberto.

La mirada de Laura era el reflejo de un cansancio sostenido y una derrota recien llegada, era el espejo de un alma que ha perdido su camino, y ya no le quedan fuerzas para volver a buscarlo.

El intentó animarla pero el desaliento también le había alcanzado y se había hecho más patente tras la conversación con Arturo Hidalgo. Intentó reponerse y empezó mentalmente a colocar delante de él los últimos acontecimientos para poder observarlos desde la distancia. Decidió desandar los pasos equivocados y con el pretexto de bajar a beber agua, fue en busca de Chelo.

La encontró llorando en la cocina mientras sacaba brillo, una y otra vez, a las cacerolas.

- Chelo, perdóname, por favor siento mucho lo ocurrido – le dijo tomando sus manos.

- He perdido los nervios, llevamos mucha tensión acumulada con la desaparición de Diana y no me gustaría que nada entorpeciera su regreso –

Chelo lloraba abiertamente, limpiandose constantemente las lágrimas con el dorso de su mano y con su manga

-Si es que toa la vida ma pasao lo mismo, por mejor, por mejor y siempre la picio - decía entre hipos y llanto.

Roberto la abrazó al tiempo que le decía – saldremos de esta, ya verás, pero ni una palabra de todo esto a Laura. No puede saber que has hablado con Arturo Hidalgo ni que Javier Vielva nos pisa los talones, se derrumbaría del todo ¿estamos?.

- Chitón – contestó Chelo haciendo el gesto de cerrar su boca como una cremallera.

- Pero.... el Arturo este.... nos ayudará ¿no? El tambien ha perdio a su hija –

-No lo sé, Chelo, no lo se, no me fio de él, creo que nos puede traer más problemas que soluciones – respondió Roberto.

-Pero........- empezaba a decir Chelo, cuando Roberto la interrumpió – Tal vez Arturo Hidalgo sepa más de lo que parece de la desaparición de Diana –

Lejos de alli...............................

- Ya estoy cansada de jugar a este juego, quiero volver con mi mamá, la echo de menos. ¿Cuándo podré volver a casa ? –


- Cuando mamá venga a buscarte, todo depende de ella -

(Continuará ......................)

EL SUSURRO DEL DUENDE (62ª entrega)

Alia

Su cabeza parecía estar a punto de estallar, llevaba leídas un centenar de sentencias y su aturdimiento estaba llegando al límite. Ya no era capaz de discernir si arrojaban alguna pista de interés o no, incluso ya ni sabía lo que estaba buscando. Escondió la cabeza entre sus brazos y empezaban a aflorar sus primeras lágrimas de desesperación cuando oyó que se abría y cerraba la puerta de la calle.

Roberto entró como una bala en busca de Chelo. La encontró en la cocina ultimando un guiso de lentejas para la comida.

-¿Donde está Laura? - le preguntó.

Cuando le dijo que estaba arriba en el despacho, se acercó a la extremeña, la cogió del brazo conteniendo su irritación y en voz baja y ahogada, le espetó - ¡Como se te ha ocurrido pedir ayuda a Arturo Hidalgo! - - ¿porque no me dijiste a mi que habías hablado con Javier Vielva? ¡dime! ¿porqué? ¡se ha complicado todo!-

A Chelo le temblaba la barbilla y los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas. Se oyó a Laura bajar por la escalera y Roberto soltó rápidamente a Chelo.

Laura preguntaba - ¿eres tu Roberto?- al tiempo que entraba en la cocina. Chelo se dió la vuelta para quedar de espaldas a la puerta y Roberto abrazó cálidamente a Laura en cuanto ésta pisó la estancia.

-¿Donde estabas? - le preguntó.

- Sali a dar un largo paseo, para que no se me olvide lo mucho que te echo de menos cuando no estoy contigo- le respondió Roberto suavemente al oido.


Laura esbozó una media sonrisa, pero no le pasó desapercibida la alteración de colores que rodeaban a la extremeña.


(Continuará) .....................

AGUA

Paco CT

Debía estar sedienta la madre naturaleza para pedir al cielo tanta agua. No se calma su sed y sigue lloviendo, la tierra ya no puede tragar más y rezuma agua por todos sus poros. En cada rincón nace una fuente, en cada cuesta un riachuelo, en cada monte una cascada, y el rio se acrece y lleva imparable sus aguas revueltas a chocar contra los desprevenidos puentes que va encontrando en su camino y me recuerda su fuerza y me escupe en la cara su poder.

Cuando cae la noche, el viento se pone de su parte y juegan conmigo, me empujan del uno al otro, como una marioneta, me mojan por fuera, me limpian por dentro. Me escondo en mi refugio al calor del hogar, donde no me puedan encontrar, pero lo hacen y una gota de agua consigue traspasar mi seguridad y resbalar por las vigas de madera que me protegen y la veo sonreír anunciando que otra viene detrás y que no tengo donde escapar.

Cada cinco segundos me recuerda que sigue ahí, que no puedo competir contra su fuerza y me relajo como lo hace el que sabe que ha perdido la batalla y me rindo a los pies de su sonido hasta que caigo en un profundo sueño.

No se me ocurre una forma más poética de definir unas malditas goteras, que habrían arruinado mi fin de semana si no hubiera sido porque la exultante belleza del hayedo en otoño, puede con todo, hasta con el agua.