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MOBILIARIO URBANO




Todo empezó cuando abrí la boca para saludar a mi vecina del séptimo y no me salió palabra alguna. Mi mala educación corrió como la pólvora entre los vecinos. Todos me han retirado el saludo.

Me estaba acostumbrando a no hablar cuando en la parada del autobús mis piernas decidieron no moverse más. El conductor echó por la boca unos cuantos sapos y un puñado de culebras, cerró las puertas y se fue, dejándome en la acera.

No sé cuanto tiempo llevo aquí, pero me empiezan a crecer malas hierbas en las orejas y en mis bolsillos, convertidos en papelera, no cabe un desperdicio más. Algunos se apoyan en mí como si fuera una columna y otros hacen graffitis en mi cara.

Nadie se ha dado cuenta de mi presencia y yo empiezo a dudar si alguna vez fui algo más que una pieza de mobiliario urbano.

INTOXICADA


Tras un largo tiempo sufriendo  trastornos intestinales y un malestar generalizado, han dado con lo que tengo. La semana pasada me dieron el diagnóstico: padezco intolerancias.  Me han prohibido seguir de cerca a nuestros políticos, so pena de envenenarme definitivamente y me han restringido la lectura de la prensa, solo se me permiten las buenas noticias y aquí tengo a mi familia filtrando los diarios sin que hasta el momento hayan dado con ninguna.
   
También presento graves intolerancias a los potenciadores del sabor, lo que coloquialmente  se conoce  como oportunistas, que medran a costa de las penalidades de otros,  me han prescrito huir de ellos como de la peste si quiero terminar de una vez por todas con esta acidez.

Los derivados de palma ni olerlos,  sea en aceite o en duque, no solo inciden directamente sobre mi salud cardiovascular  sino que además me producen ronchas y picores muy molestos que tardan en desaparecer.

Llevo cinco días en la fase de desintoxicación y aún no noto mejoría aunque el médico me asegura que, a la larga, ganaré en salud si elimino todas las sustancias nocivas que me van envenenando poco a poco.  

LA CIUDAD DE LOS MUERTOS



Había nacido allí, justo encima de donde descansaba el pequeño de la saga Elsayed. Cuando no tenía que ir a por agua para que su madre lavase o ayudar a su padre a transportar  arena, jugaba con él, eran amigos, compartían risas y  a veces, también riñas.
 -Eres un paria, vete de mi casa – le decía el pequeño Omar  Elsayed cuando se enfadaba.
 -Nadie te escucha, estás muerto – le contestaba él, aunque antes de que el almuecín llamara a la oración, ya se habían olvidado de sus diferencias.
Desde hace dos días todo es distinto, ha venido un hermano de Omar para quedarse, le han quitado el sitio y su amigo apenas le hace caso.
Se lo ha contado a su madre pero no le cree, dice que los muertos no hablan, no molestan,  ni exigen un alquiler.
A él de mayor le gustaría vivir en un barrio y no en un cementerio y a ser posible en un piso y no en un mausoleo.

(La ciudad de los muertos en El Cairo, donde viven cinco millones de personas entre tumbas y mausoleos) 

AGENTES TÓXICOS



Me resisto a ver la tele, creo que perjudica seriamente mi salud, como muestra un botón: hace unos días oí como un ministro decía que la subida del IVA se hubiera evitado si los que estamos obligados a pagarlo lo hubiéramos hecho, no pude por menos que vomitar a sus pies. Estuve intentando localizar su teléfono para que él me pagara este trimestre  la mitad del IVA y así tuvieran sus palabras algo de razón.

Mis desordenes intestinales se agravaron cuando oí a una diputada alegrarse con despecho de la bajada de la prestación del desempleo a los parados y la consigna del gobierno de que así espabilan y buscan trabajo antes. ¿Dónde? ¿En la empresa que les ha echado para sustituirlos por jovencitos que no van a ser ni siquiera mileuristas?  O tal vez ¿en las empresas que han muerto porque los Bancos les han cerrado el grifo?  ¿En cual de ellas prefieren que busquen empleo?

En este país hay dos tipos de ciudadanos: los que se levantan cada día y salen a la calle a ganarse la vida y los que cuando se levantan ya tienen la vida ganada. El sistema se vuelve aberrante desde el momento en que son los segundos los que les dicen a los primeros como tienen que proceder.


Cada vez que compruebo que los sacrificios siempre los hacen los primeros,  me da una arcada;  que el cinturón que se aprieta es el de los parados y el de las pymes que aún sobreviven, un brutal ardor de estómago empieza a  quemarme el esófago;  y ya cuando percibo  que los palos de ciego son  palos de tuerto porque a algunos ni les rozan  y los recortes ni los huelen quienes más tienen que apoquinar, sufro una obstrucción intestinal.


El médico me ha prohibido ver la tele hasta que la situación cambie. He decidido cubrirla con un tapete de ganchillo y desterrarla al rincón de pensar para que reflexione y la próxima vez que la encienda no se haga eco de más despropósitos. Dicen que lo que no se nombra, no existe, aunque no se yo…

Después de publicar esta entrada recibo de un amigo un diálogo mantenido hace cuatro siglos y que podría haber sido escrito ayer. Lo transcribo:

Diálogo entre Colbert y Mazarino, durante el reinado de Luís XIV de Francia.


Colbert:
Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible.
Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Mazarino:
Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión.
¡¡ Pero el Estado... Cuando se habla del Estado..., eso ya es distinto !!
No se puede mandar el Estado a prisión.
Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose.
Todos los Estados lo hacen.

Colbert:
¿Ah sí?... ¿Usted piensa eso?-
Pues... con todo y eso..., precisamos de dinero.
¿ Y cómo hemos del obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino:
Se crean otros.

Colbert:
Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino:
Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert:
Entonces..., ¿sobre los ricos?

Mazarino:
Sobre los ricos tampoco.
Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres.... Un rico que gasta, sí...

Colbert:
Entonces cómo hemos de hacer?

Mazarino:
¡¡Colbert ¡¡ Tu piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo.-
¡¡Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres !!.
Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres.
Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos...,cada vez más..., siempre más!

¡Esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos¡
¡Son una reserva inagotable!.


NOTA ACLARATORIA (fuente, Wikipedia)

Jules Mazarin, (nacido como Giulio Mazarini o Mazzarini o Mazarino),
más conocido como el cardenal Mazarino (Pescina, Abruzos, 14 de julio de 1602 –Vincennes, 9 de marzo de 1661) fue un hábil diplomático y político, primero al servicio del papa y más tarde al servicio del reino de Francia. Fue el sucesor del cardenal Richelieu como primer ministro.

(Jean Baptiste Colbert fue secretario personal de Mazarino y su sucesor)



EL MINERU


Nací en la cuenca minera del Nalón,  una tierra negra que de tanto escanciarla con sidra y rondarla al compás de la gaita acabó creyéndose paraíso natural de verdes praderas. Ahí crecí yo, rodeado de hombres que tosían el polvo negro que les había comido las entrañas; de viudas que soñaban con que algún día el pozo les devolviera al compañero que les quitó y de gentes más pegadas a la tierrina que el carbón a la mina.

Un lugar donde la dureza se reparte entre todos para convertirla en fortaleza, donde hemos echado raíces y plantado ilusiones, donde está ese hogar que no queremos abandonar. Yo también voy a Madrid, para que escuchen mi voz, para que cada paso hacia la capital se convierta en un euro para la minería y  para que en la cuenca del Nalón siga amaneciendo cada día. 


Esta ha sido mi contribución a la iniciativa de apoyar  con microrrelatos la marcha de los mineros leoneses y asturianos a Madrid para defender sus derechos.  

MENÚ DE CRISIS


Fiel a su cita de todos los viernes, tomó su abrigo negro, que a fuerza de compartir inviernos, se había convertido en su segunda piel y salió de casa, cuando la ciudad aún no había despertado.

Sabía de sobra donde encontrar el mejor género de Madrid y le gustaba llegar la primera para poder elegir a sus anchas. “A ver que veo hoy ¿Una lubina? La última no salió muy buena. ¿y si pruebo con un besugo? Al fin y al cabo hoy es mi cumpleaños, a ver si hay alguno que me encaje”.

Entró como siempre, por la puerta de atrás, acababa de marcharse el camión del pescado; miró, palpó, escogió y antes de salir eufórica con su botín dejó la tapa del cubo de basura tal como la había encontrado. 

CRÓNICA DE UNA CRISIS




A mi calle le ha salido una esquina y enseguida la ha ocupado  un nuevo mendigo.

A mis manos le han crecido más  dedos para señalar a tanto descuidero,  esos que hurgan en el  cajón  de todos y lo usan como si  fueran único heredero.

A mi barrio se le mueren las tiendas,  le nacen los desahucios, le duelen los parados y le crecen los indignados.

A mi televisión se le suelta el intestino  y cada vez que la enciendo me cuenta un cuento chino.

A mi paciencia le ha dado un síncope,  la cosa pinta muy mal, está en estado terminal.   

Y mientras damos dos pasos para atrás  no dejamos huella al caminar.

Yo escribo, tú denuncias, él canta, ella protesta, nosotros nos quejamos, vosotros os manifestáis, ellos se asustan.

Tan solo si cada uno ocupa su lugar podremos avanzar. 

LA INDIGNACIÓN DE LOURDES



La indignación de Lourdes empezó  ya hace mucho tiempo, han pasado casi  treinta años desde ese día en que descubrió que su palabra de mujer  valía menos que la misma en la boca de un hombre.

Hace veinte años que decidió montar su propio negocio y le estalló en la cara el poder de las etiquetas: todos los empresarios son unos sinvergüenzas, todos los sinvergüenzas son fachas por tanto  todos los empresarios son  fachas.

En los últimos diez años ha visto como  la   consigna de  “tanto tienes tanto vales” se convierte en el  mantra de cabecera de tantos y tantos españolitos a los que el  ácido sabor de este veneno  les acaba  reventando las entrañas.

Desde entonces ha presenciado como el mundo se derrumba a su alrededor, como los ricos cada vez lo son más y los pobres cada vez tienen menos, como se puede meter la mano en la caja pública impunemente y nadie devuelve lo robado, como la justicia se desajusta y sufre constantes crisis de incoherencia…

Han pasado diez meses desde que Lourdes se unió a los primeros indignados y  el reloj de la Puerta del Sol sigue marcando las horas que quedan para gritar un “Basta ya” que no tenga retorno ni excusa para seguir integrando en nuestra normalidad tanta tropelía.        

¿DE MADRID AL CIELO?

Entropía

Me asomé entre los visillos para ver el nuevo día justo cuando sobre el amanecer de Madrid acababan de volcar un cubo repleto de nubes naranjas que dormían esparcidas como espuma sobre el cielo.

Me desayuné con ello y guardé en mi retina una dosis suficiente para toda la jornada -¿Quién estará detrás de este milagro?- respiré e incluso llegué a pensar que solo un Dios era capaz de parir tanta belleza.

La tapa de un cubo de basura me sacó del paraíso y me llevó a la acera donde una mujer rebuscaba algo para comer, dos metros más allá un indigente esperaba a que se pusiera rojo el semáforo para pedir la caridad de los conductores. Ninguno de los dos miró al cielo y yo, por respeto,  decidí cerrar los  visillos. 
   

OLFATO O CLARIVIDENCIA

La escritora y filósofa Ayn Rand (1905-1982) hizo esta reflexión en 1950. Han pasado 61 años desde entonces y no solo está vigente sino, desgraciadamente,  plenamente presente.  

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." 


(No he encontrado una imagen que refleje tanto desastre) 

AQUELLA TARDE

americanistadechiapas

Cierro los ojos y evoco aquella tarde de septiembre.  Un puño invisible aplasta la boca de mi estómago y mi respiración empieza a intuir la tragedia. Tras los primeros momentos de confusión viene la desolación y la náusea (padezco una severa intolerancia a la sinrazón) y tras la arcada llega el llanto, incontrolado, desesperado, por los que no conozco, por los que se tragó el horror, por los que nos quedamos, por lo que estamos haciendo, por lo que no hacemos, por lo que toleramos…

Abro los ojos y diez años después aún me quedan lágrimas para recordar a las víctimas y palabras para seguir pidiendo cordura.

IN MEMORIAM





Hoy han asesinado a Facundo Cabral, lo que no saben los que lo han hecho es que nunca podrán matarle: sus trovas y sus palabras permanecerán por siempre.

Mi pequeño homenaje al maestro son sus propias palabras:

“De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.
Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.
¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!...



“Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la
Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de
tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto
a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas
noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño
que nace es una buena noticia, cada cantor es una
buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos,
por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo
esconde.”


“el día que yo me muera no habrá que usar la balanza pues para velar a un cantor con una milonga alcanza”

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE


Kurtxio



Viste traje de alpaca gris, gemelos de oro y corbata de Hermes y ostenta el cargo de hombre de confianza del asesor del secretario del Ministro. Pasó por la Universidad para adquirir una instrucción completa sobre a quién arrimarse y donde poder sacar la mejor tajada.


Comparte y reparte status con una Barbie con la que se casó hace siete años a la que exhibe en actos oficiales sin perderla nunca de vista no sea que algún día se le ocurra abrir la boca y se den cuenta de que realmente es una muñeca hinchable.


Mira la calle a través de los cristales de su coche oficial, camino de una cena de gala, mientras su esposa ensaya sonrisas ante un espejo. Un mendigo se acerca al coche parado en un semáforo y pega su sucia barba al reluciente cristal implorando una ayuda.


-Lucas, eche a esa basura, que me están dando ganas de vomitar – le ordena ella con cara de asco al chofer.


Lucas arranca el coche antes de que el semáforo se ponga en verde y ella se lamenta, sin perder de vista su lado bueno en el espejo -¡que gentuza!-


El no puede contener la nausea ante la mirada de ese indigente, compañero de pupitre y de tardes de barrio clavada en la ventanilla de su conciencia.


OTRA REALIDAD ES POSIBLE

Se pellizcó y descubrió que le dolía.
Habló y su voz sonó en la boca de muchos
Dijo “Basta” y su eco cruzó fronteras
Salió a la calle abrazando un sueño
y atrapó una esperanza.

Dicen que soy una romántica pero no quiero perder la ilusión de creer que otra realidad es posible.

Os invito a escuchar a Cristina, toda una lección desde la serenidad



ENTRE ESTORNUDOS Y TOSES

Porporea

Se acaba este duro invierno y todo apunta a que podemos colgar el abrigo pero entramos en la primavera con la inevitable compañía de un cargamento de pañuelos para albergar esos mocos que no cesan, una tonelada de pastillas para esa tos que nos lleva hasta la arcada y un nutrido equipaje de antibióticos para cortar radicalmente la infección.

Y es que se veía venir, esos polvos trajeron estos lodos y esos malos hábitos acabaron con la frágil salud de este mundo. Tanto totalitarismo, tanta corrupción y tanta miseria consiguió que el pueblo egipcio, el tunecino, el libio, el argelino y el yemení, entre otros, se echara a las calles para luchar contra esos agentes patógenos que se llaman gobernantes.

No es por ser agorera pero no hay antibiótico eficaz contra unas bacterias letales que llevan tantos años minando silenciosamente la salud de un pueblo.

Yo cada día creo más en el poder curativo de la intención y en el papel activo que tiene el enfermo en su curación. Como muestra un botón, Islandia, se echó a la calle con las cacerolas y consiguió la dimisión del gobierno. Como no bastaba para recuperar su salud con erradicar esa tos perruna que le produjo la deuda pública y los bancos, decidió pasarse a la medicina alternativa para recobrar su bienestar y está reescribiendo su Constitución. Es posible, incluso, que darle un corte de mangas a la enfisémica Europa refuerce su sistema inmunitario.

Mientras tanto los españoles maquillamos nuestras ojeras para que no se note nuestra mala salud, nos alimentamos con la comida basura de la corrupción y nos atiborramos a tranquilizantes que adormezcan nuestras conciencias en vez de atrevernos a limpiar lo que está podrido.

Se acerca una primavera caliente y es que todavía no hemos conseguido remontar los hielos del invierno.

¡ YA ESTÁ BIEN !


Si hay algo que me preocupa es que llegue un momento en que me dé igual ocho que ochenta y contemple sin inmutarme una aberración tras otra. Todavía conservo la capacidad de indignarme y de pegar un puñetazo en la mesa gritando un: ¡YA ESTA BIEN! y un ¡BASTA YA!

Este fin de semana he contemplado estupefacta como una pobre mujer con claros síntomas de debilidad emocional y mental, declaraba en un programa de televisión que su marido era el asesino de la niña de Huelva, desdiciéndose de sus declaraciones en el juicio.

El estupor no surge por el cambio de declaración, sino porque los responsables de un programa de televisión se pongan a jugar a jueces y fiscales y no caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

Todavía no sé como el Ministerio Fiscal no ha tomado cartas en el asunto pidiendo la suspensión cautelar de la emisión del programa y la depuración de responsabilidades, tanto de los que mueven sus hilos como de su presentadora, que cuenta con grandes niveles de audiencia.

No sé porqué no se da un castigo ejemplar a un canal de televisión que se cree con el derecho de convertir la justicia en un reality show.

Si queremos que la justicia deje de ser un cachondeo, hagamos que se respete, que se imparta entre las cuatro paredes del Juzgado y no ante las pantallas de televisión y castiguemos a est@s individu@s que dicen llamarse profesionales de la comunicación, cambiando de canal, o mejor aún, apagando el televisor.

Me resisto a aceptar este tremendo disparate, si al Fiscal no le parece importante, a mí, sí.

MISERIAS

CH1CHO

A pesar de que cada día tenemos más conocimiento a nuestro alcance, todo apunta a que no hemos aprendido nada, a que volvemos siempre a tropezar en la misma piedra, a que en el fondo siempre somos presa de la más recalcitrante miseria.

Me contaba una amiga que una persona de su entorno había sido víctima, hacía unos días del popular timo de la estampita… y yo que pensaba que estafillas de esta calaña ya estaban erradicadas!!!. Pues parece que no, que siguen existiendo bobalicones ruines y mezquinos dispuestos a engañar a los que consideran más tontos que ellos.

Aun condenando estas prácticas embaucadoras y canallescas, este timo popular tiene mucho de justo castigo a esa miseria que somos capaces de cultivar y derrochar en cuanto se nos presenta la oportunidad.

De miseria y engaños va bien surtido el pueblo egipcio, que lleva treinta años sufriendo en sus carnes la falta de escrúpulos de un dirigente que les ha robado hasta la sonrisa. Solo han pasado dos meses desde que Walid, un egipcio afortunado, me decía en El Cairo: -Tenemos que agradecerle a Mubarak que ya nadie nos viene a robar, no nos queda nada, se lo llevó todo él-.

A lo mejor en algún jeroglífico egipcio está la solución al enigma de cómo conciliar el sueño arrojando a un pueblo entero a la miseria mientras se acaricia una fortuna personal de 50.000 millones de dólares.

Podría seguir y seguir relatando miserias, pero para no agriar más la tarde del domingo, lo dejo para mejor ocasión, anuncio que habrá una segunda parte y como sigamos así, una tercera y una cuarta…….. e incluso empezarán a aparecer solicitudes para irse a vivir a Marte.

GOLPECITO A NUESTRAS CONCIENCIAS



Mi inquieto y polémico amigo Ángel me ha pasado este vídeo de Arcadi Oliveres que creo que merece la pena ver.

A mi siempre me asalta la duda de si es verdad lo que me cuentan tanto unos como otros, pero creo necesario tener oídos para todos y que cada uno saque sus propias conclusiones.

ESTAMPAS NAVIDEÑAS


Fiel a su cita de todos los viernes, tomó su abrigo negro, que a fuerza de compartir inviernos, se había convertido en su segunda piel y salió de casa, cuando la ciudad aún no había despertado.
Sabía de sobra donde encontrar el mejor género de Madrid y le gustaba llegar la primera para poder elegir a sus anchas. “A ver que veo hoy ¿Una lubina? La última no salió muy buena. ¿y si pruebo con un besugo? Al fin y al cabo hoy es Nochebuena, a ver si hay alguno que me encaje”.
Entró como siempre, por la puerta de atrás, hacía nada que se había marchado el camión del pescado; miró, palpó, escogió y antes de salir eufórica con su botín, dejó la tapa del cubo de basura tal como la había encontrado.

NAVIDADES DE HIEL Y TURRON

Gorka Limotxo

Siempre me ocurre lo mismo cuando me pongo a parir una felicitación de navidad, sólo consigo escupir sapos y culebras incómodas e inconvenientes. De hecho acabo de escribir un retrato tan ácido de estas fiestas que hasta el papel, que lo soporta todo, se ha estremecido.

Buscando ese punto de equilibrio entre la protesta y los buenos deseos, este año, me paro en los que sobrecogen mi alma, en los que me calan hasta las entrañas y se convierten en un aldabonazo para mi conciencia.


A los que la suerte les dio la espalda hace tanto tiempo que ya no recuerdan el sabor de la alegría.

A los que han perdido el calor de su hogar y ahora buscan un plato caliente en los comedores de beneficencia.

A los que por más que cuentan y vuelven a contar, no llegan a fin de mes.

A los que la crisis les ha dejado sin trabajo, sin autoestima y sin ilusión.

A los que apenas les quedan fuerzas para seguir tirando de ese carro que cada día pesa más y vale menos.


A todos ellos, les deseo que encuentren en su camino la mano que les ayude, la palabra que les sane, el abrazo que les consuele y la fuerza y el coraje para descubrir que otra realidad es posible.