CULEX PIPIENS




A punto de alcanzar la cumbre, un molesto y persistente zumbido alrededor de su oído, le despertó. Inició la persecución por la habitación, saltando por encima de su mujer, que roncaba como un sochantre y no pudo darle caza. Apoyó la cabeza en la almohada y enganchó de nuevo el mismo sueño pero el zumbido volvió y decidió poner fin a su pesadilla sin salir de ella. Lo atrapó, lo aplastó una y otra vez hasta que se cercioró de que no podría picarle más. Cuando despertó, la cama estaba revuelta, llena de sangre y ella ya no respiraba.


Este micro participó en el III Certamen de Microrrelato Realidad Ilusoria, y quedó entre los veinte preseleccionados. El oro se lo llevó Elisa de Armas; la plata, Gabriel Bevilaqua y el bronce, Rafael Olivares. 
¡Enhorabuena a los ganadores! 


VACACIONES EN FAMILIA




En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse, se dijeron mirándose el uno al otro en el asiento de atrás. Lo habían planificado todo al milímetro: el colegio bilingüe, las clases de piano y de ballet, los veranos en los campamentos de equitación y la carrera de Derecho en Harvard. No había sitio para el error ni para un tipo entrado en años, lleno de tatuajes y piercings, sin oficio ni beneficio que se había cruzado en su camino. Entre bache y bache le oyeron decir: «Chati, ya verás que bien se lo pasan tus viejos en el camping»

Primer intento del año para Relatos en Cadena, fallido, of course.

AUSENCIA


Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado que se toman en el parque, en el mismo banco donde mamá les contaba cuentos. Se mirarán una a la otra buscando una lágrima traidora y recordarán los trabalenguas que hacían con ella. Cuando caiga la noche volverán a casa, papá tendrá la cena preparada y algún chiste malo para que se rían. Les dirá que de mañana no pasa visitar al oculista a ver porqué tiene los ojos tan rojos y mientras tanto, un día más, la casa se les caerá encima.

VUELVO A CASA

Cuando el tiempo no da más de sí, ocurren estas cosas, y me he dicho:

«De hoy no pasa que vaya al blog, abra las ventanas para que se ventile y se vaya el olor a cerrado, lo despeje de telarañas, pegue un barrido y listo para otras 650 historias...» y lo más importante ¡¡Sigo aquí y con ganas de escribir!!

Os dejo un mini micro para abrir boca.   








Daos fraternalmente la paz

Las besa con suma conciencia para no equivocarse, así los dos hombres del primer banco sabrán que son las huérfanas que estaban esperando para su club de alterne. 


CIBERFUTURO



Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas. No se acordaba de cómo se llamaba el objeto que tenía delante y que tantas veces la abuela tomó entre las manos convirtiendo sus garabatos en historias que le contaba cuando era niño. Uno igual al que utilizaba para asegurar la pata coja de la mesa del ordenador o el mismo que en ocasiones utilizaba de tabla de corte para no rayar la encimera de vidrio. Le vino a la memoria la obsesión de su bisabuela por ese objeto, la pobre pensaba que la haría libre. Libre, libre… lo tenía en la punta de la lengua.  


(Primer intento de la temporada para Relatos en cadena, fallido, of course)

EL MEDIADOR FAMILIAR



Cada día salgo más tarde del despacho, siempre hay un dictamen que terminar o una consulta complicada por resolver; la excusa perfecta para no volver a casa hasta que ella esté dormida. Si tiene la luz de la habitación encendida, doy un rodeo con el coche hasta que la apaga, entonces subo y con mucho cuidado de no despertarla, me meto en la cama ocupando el borde de mi lado. Por las mañanas salgo de casa con la rebanada de pan del desayuno en la boca para evitar cualquiera de sus preguntas. Lo peor llega los fines de semana, en los que la coartada de jurista ocupado hace aguas, pero aun así he desarrollado mis mañas: cuando ella se acerca con intenciones de entablar una conversación me hago el dormido en el sofá, esperando que llegue el lunes y encontrarme la mesa llena de conflictos matrimoniales que resolver.


(Esta fue mi contribución al Concurso de Microrrelatos sobre abogados del mes de julio, no hubo suerte aunque quedó seleccionado entre los finalistas)  


CON LA VENIA, SEÑORÍA






Con la venia, Señoría

Me confieso agnóstico aunque reconozco que en los momentos difíciles suelo apelar al Altísimo para que la tierra no se hunda bajo mis pies, como aquella vez en que me enfrenté a la expulsión de la carrera judicial por capitanear un movimiento radical entre los jueces, o cuando un imputado por evasión de capitales me propinó un sonoro tortazo en las escaleras del Juzgado ante las cámaras de televisión. Conseguí salir airoso de éstas y de otras muchas, pero cuando miraba hacia arriba pidiendo ayuda para dictar una sentencia justa, nunca encontraba respuesta. Ya no me siento capaz de seguir juzgando lo qué está bien y lo qué está mal, dejo las puñetas por convicción pero sigo vistiendo la toga por vocación, solo que ahora, en vez de dar la palabra, debo pedir permiso para tenerla.

(Con este relato he participado en el Concurso de Abogados del mes de junio, con cinco palabras obligadas: radical, sonoro, carrera, expulsión y apelar. No hubo suerte)

GENETICA



Y las azules, las del abuelo. Siempre le cautivaron esas estrellas, será porque aparentan menos edad y a él le chiflaban las jovencitas, y si no que se lo pregunten a la abuela, que se ponía negra cada vez que se giraba para no perder de vista un escote o una minifalda. La última vez que se quedó prendado de unas piernas bonitas decidió ir tras ellas y luego no encontró el camino de vuelta. Dicen que se quedó atrapado allí arriba, montado en una estrella y seduciendo a otra. Sigue mirando, hijo, a ver si lo ves mientras yo voy a por tabaco.   

(Uno de los últimos intentos de la temporada para ReC, esta vez tampoco pudo ser ¡que le vamos a hacer!)