GÉNESIS 4:8




Luego cruzó el pasillo, bajo al sótano y mató al prisionero; estaba harto de tanto lloriqueo y tanta amenaza con "te vas a enterar cuando me encuentren". Se acabó. Ya no le importaba el rescate, ni que le pillara la policía, ni siquiera le enternecía ver a los padres en televisión pidiendo su liberación. Nada le iba a llevar a arrepentirse de lo que había hecho. Al fin y al cabo, hacía mucho tiempo que no soportaba a su hermano.




FINALISTA EN WONDERLAND


Vainica doble


Aquel verano del 78, la abuela me llamó a capítulo. Alguien se había chivado de que no sabía coger una aguja y de que aquellos bordados perfectos de la clase de costura, los había hecho Carmencita Velarde, a cambio de mis bocadillos de salchichón. No me dejó moverme de su lado hasta que aprendí a no dar puntada sin hilo y a coser la suerte a mis bolsillos; a hilvanar mis desdichas para que se desprendieran con el primer viento y a que no hay paño, por muy deshilachado que esté, que no se salve con una buena vainica doble.

(Con este relato he quedado finalista esta semana en el programa Wonderland de Rne4, comparto podio con Miguelángel Flores, Carmen Quinteiro, Towanda Martin y Oscar Quijada. El oro se lo ha llevado Paz Monserrat) 

EFECTO DOMINÓ




Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial, la innombrable y culpable pistola del abuelo. Desde aquel día en que se le disparó mientras la limpiaba, no levantamos cabeza. La bala fue a parar a la frente de la abuela y la transformó en una niña caprichosa y malcriada. Mi madre enloqueció al ver que le habían arrebatado su papel. Mi padre la ingresó en un manicomio y la cambió por su secretaria que, a la segunda noche en casa, se coló en mi cama y aún no ha salido. Todos me miran mal, hasta el jilguero, de haberlo sabido le regalo una dentadura postiza, no un arma.

LECCIÓN DE MATEMÁTICAS


Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos.

─Si tengo cinco y quito dos ¿cuántos me quedan?─ preguntó ella de nuevo.

Pablo no entendía por qué se empeñaba su madre en decir que quedaban tres, si papá se había ido el año pasado tras una rubia que dijo ser el amor de su vida; la abuela murió hace unos meses y desde entonces, el abuelo perdió la cabeza y fue ingresado en una residencia. Solo quedaban ellos, aunque mamá no quisiera darse cuenta, él no podía engañarla.

─Dos, mamá, quedan dos. Papá no va a volver.

  

GANADORA EN WONDERLAND DE NUEVO




Sin certificación de origen


Del accidente no recuerdo nada más que la dulce voz de la mujer que me atendió y  el roce de su pelo en mi cara, fue entonces cuando abrí los ojos y entró la oscuridad para quedarse. No me importó demasiado lo del bastón blanco, incluso le tomé cariño al perro guía pero cuando me hablaron del banco de ojos, no lo dudé. Dicen los médicos que la operación fue un éxito, pero nadie sabe explicarme por qué veo campos de prisioneros donde los demás ven calles y una fila de víctimas degolladas en vez de la cola del paro.

(Con este relato he ganado el Concurso de Wonderland de esta semana, espero que os guste)   

GANADORA EN DICIEMBRE DEL CONCURSO DE LA RADIO EN COLECTIVO



El accidente

Todo ha cambiado, reparto ahora todos los abrazos que antes no di, aplaudo las proclamas que tanto tiempo ignoré y escribo esos versos que tan bien escondías entre tus rizos. La vida cobró otro sentido cuando se estrelló  mi  moto contra el guardarrail.  Desde entonces  siento más que nunca el tacto de tu piel en mis dedos, y tu mano apretando la mía. Dicen que el quitamiedos se quedó con mi brazo, pero yo solo lo noto cuando me miro al espejo.

Con este micro me hice con el triunfo en el I Concurso de Microrrelatos de Radio en Colectivo correspondiente al mes de Diciembre. Quedó finalista el micro de Ernesto Ortega. He de confesar que cuando escuché el de Ernesto pensé que ya no tenía nada que hacer.  Si queréis escuchar el programa, tenéis el enlace aquí abajo, y si queréis escuchar mi relato, escuchad a partir del minuto 46:00. 







SI ME DICEN QUE CAYÓ




Lo de caer no le viene de ahora, toda una vida practicando le ha hecho un experto, solo hay que ver cuántas veces lo hizo en los brazos de mi hermana aprovechando mis ausencias y cuántas cayeron en saco roto mis amagos de ponerle la maleta en la puerta. Nunca caía en la cuenta de que trabajando yo sola no nos daba para llegar  a fin de mes y mucho menos para pagar sus  juergas y excesos. Ayer le vi mendigando en la calle, pero no caeré en la tentación de ser yo quien le procure acomodo donde caerse muerto.

GANADORA DEL I CERTAMEN DE MICRORRELATOS REALIDAD ILUSORIA

Parece que empiezo el año con buen pie y los Reyes Magos me han traído el oro en el I Certamen de Microrrelatos Realidad Ilusoria, el incienso ha sido para Miguel Angel Flores y la mirra para Yolanda Nava. Menciones ha habido para Nicolás Jarque, Javier Ximens, Francesc Barberá y Towanda. Mejor compañía imposible. Os dejo con el relato ganador y espero que os guste. 




La sillita de pensar


La primera vez que puso un cero a la derecha le temblaba hasta el aliento. Después fue cogiendo soltura y llegó a añadir hasta dos sin perder la sonrisa. Era fácil, él extendía los cheques y controlaba los fondos en la compañía.  Se acostumbró a la buena vida, al lujo y a que el recuerdo de la Señorita Julia, su maestra de primaria, le arrebatara el sueño. Ella le sentaba en la sillita de pensar cada vez que le quitaba el lápiz a un compañero. Ahora procuraba no sentarse por si acaso le daba por recapacitar.




Mi agradecimiento a Miguel Angel Page por la organización de este concurso que ha congregado a parte de las mejores plumas del microrrelato. Si queréis leer los relatos finalistas aquí tenéis el enlace http://page-realidadilusoria.blogspot.com.es/2014/01/fallo-del-i-certamen-de-microrrelatos.html?spref=fb