Luego,
si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón, pero
siguen llevando la camisa mal abotonada;
se dejan al niño olvidado junto al carro del hipermercado; y el
peligro se dispara en sus
ojos cuando
les preguntamos:—¿Qué
tal estoy?- y
buscan
una
señal que
les revele si nos hemos cambiado el color del pelo o comprado un
nuevo modelito. Así son ellos, los
humanos y lo que tenemos que decidir, compañeras, es si nos los
quedamos
o los sustituimos por androides, que no fallan nunca. El
caso es que da pena ¿verdad?, son tan disparatadamente tiernos...
LA VERJA
Se
lo había visto hacer muchas veces a las gallinas; si ellas podían,
él también. Ellas se alimentaban de los restos que encontraban por
el suelo; él jugaba con ventaja, podía también rebuscar en los
contenedores de basura. Lo que dejaba atrás no merecía ni el
recuerdo, lo que tenía por delante olía a oportunidad.
Encaramado
en tierra de nadie. Encañonado por los que le retenían y por los
que no le recibían. Agarrado a la verja como una gallina a las
rejillas del gallinero, sus dedos ya no responden al últimatum que
recibe desde abajo, ni a los impactos que dejan hilos de sangre, como
el que cuelga de la comisura de sus labios. Un cuerpo inerte no
conoce de fronteras.
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SELECCIONADA EN EL CONCURSO DE ABOGADOS
Después de dos ediciones sin rascar ni una mención, este mes me sonríe la suerte y mi relato ha sido seleccionado, ya no puedo decir eso de que nadie es profeta en su tierra.
EL
PROFESIONAL
Siempre
me importó mucho la opinión que los demás tuvieran de mi, por eso,
desde que era un chiquillo, cuando daba un golpe procuraba hacerlo de
forma impecable, sin ningún fallo. A pesar de ello, me pillaron
varias veces. Recién cumplida la mayoría de edad pagué mi primera
fianza para librarme de la cárcel, teniendo que comparecer cada
quince días en el Juzgado. Ahí empezó mi afición por las togas.
Como era menester, acabé estudiando Derecho y defendiendo a los más
grandes del latrocinio, nunca he aceptado como clientes a ladrones de
medio pelo ni a raterillos de tres al cuarto. Un profesional que se
precie no tolera las chapuzas.
ABRIENDO BOCA PARA EL CONCURSO DE MICRORRELATOS "LEONARDO BARRIADA"
La Forastera
María
deja de amasar, están tocando a concejo, cubre la masa con un lienzo
de lino, la coloca sobre la trébede y sale apresurada de la cocina.
Desde que quedó viuda, no sabe si va o si viene, es padre y madre,
vecina con voz y voto, y hembra imposible para los que merodean sus
faldas.
Cuando
ella llega se hace el silencio, las mujeres del otro lado del puerto
nunca fueron bien vistas. Sostiene la mirada a todos, no ha nacido
varón que se atreva a encoger las lindes de su huerto, ni a robarle
el turno en el molino. Pregunta a la concurrencia dónde está la
leña que apilaba bajo el hórreo, pero nadie contesta. Hablan de los
caminos, de los pastos y del prado del toro. María insiste, todos
callan. Sale un instante y vuelve blandiendo una traenta, recuerda al
ladrón que si la leña no vuelve a su sitio, le ensartará la otra
pierna. Van saliendo todos delante de ella, todos menos Nicolás, su
cuñado. Nunca pudo disimular que no la quería en la familia y desde
hace unos días, tampoco su cojera.
RELATO FUERA DE CONCURSO
Abriendo boca para el concurso... os animo a participar, os esperan grandes premios ¿los vais a dejar escapar? Os arrepentiríais, seguro, que lo sé yo.
FINALISTA EN WONDERLAND
Perfiles
Vivíamos
felices en el campo agotando los días entre juegos y aventuras,
hasta que le desapareció una pierna a Pablito. Aún no habíamos
dado la voz de alarma cuando le siguió un brazo y un ojo. En unos
instantes se convirtió en un pirata con pata de palo, un gancho en
el lugar de su brazo y un parche en el ojo. A la vez, la cabeza de
Andrés se llenó de tirabuzones y pasó a ser Andrea vestida de
organdí rosa. Teníamos que actuar y pronto. El objetivo, hacer
desaparecer de la mesa de dibujo la goma de borrar.
Esta semana me ha sonreído la suerte y este relato ha quedado finalista en Wonderland junto con el de Javier Palanca, Ernesto Ortega y Lola Sanabria. El oro se lo llevó Mar Horno. No he podido estar mejor acompañada.
CAPITULO CERRADO
Solo ceniza, no quedó más del accidente y no sé qué hacer
contigo; la urna no encaja en ningún sitio. Probé a ponerte debajo del reloj de
cuco, pero el pájaro se asustó y ya no ha vuelto a salir para dar las horas. Sospecho
que también hay restos de ella dentro porque, desde que te coloqué detrás de
nuestro retrato de boda, la alianza ha desaparecido de tu dedo y las rosas de
mi ramo se han convertido en cardos. Llegado este punto, lo mejor es que nos
digamos adiós mientras os veo marchar al tirar de la cadena.
Mi propuesta sin éxito para el concurso Relatos en Cadena con la frase de inicio "Solo ceniza"
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III CONCURSO DE MICRORRELATOS "LEONARDO BARRIADA"
Ilustración: Juanlu Diseño: Rosa Martinez
... Y van tres y seguimos con la misma ilusión que el primer día. Este año, siguiendo con la política de recortes que nos rodea, hemos reducido la extensión a 200 palabras, seguros de que con ese número y el oficio que tenéis ya, podéis escribir hasta la historia de una saga, si os lo proponéis.
"El Concejo" es el tema este año, os ponemos a disposición fuentes para que consultéis su significado si es que tenéis dudas. Vamos eligiendo temas entroncados con esta tierra, el Valle de Sajambre, ubicado dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, para que os sintáis más cerca de este territorio mágico al que mi buen amigo Nicolás Jarque bautizó como "El Paraíso".
Las bases las tenéis colgadas en la página de la Asociación Félix de Martino, y aunque os señalo el enlace
http://asociacionfelixdemartino.blogspot.com.es/p/concurso-de-relatos.html os invito a que os deis una vuelta por la web y nos conozcáis.
Esperamos vuestros relatos y os prevengo: si algún día decidís venir a conocer nuestros paisajes, bosques, arroyos y montañas, nuestra magnífica Escuela y nuestras gentes, seréis bienvenidos pero ya nunca podréis dejar de volver.
UNA MAGNIFICA ILUSTRACIÓN PARA BIOGRAFÍA CAPILAR
Hoy la larga cabellera de la abuela está de enhorabuena, estrena ilustración. Ahora sí que le será difícil encontrar la última horquilla, tampoco encontrará un regalo mejor.
Un millón de gracias Diego.
Ilustración: Diego Cebrián
Biografía capilar
Los cien años de la abuela estaban recogidos en la negra cabellera que escondía celosamente en un moño. Cada noche lo deshacía y tamizaba con un peine de púas apretadas para despegar de sus cabellos las miserias que no eran suyas. Lo componía de nuevo por la mañana, entrelazando su pelo con las lágrimas de la melancólica Julita, la hija que no encontró su camino; los éxitos del nieto que le salió listo y la mala vida que le dio Venancio, que acabó con sus ahorros y su paciencia. Siempre había un reproche para él al colocar la última horquilla.
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