A ella le llevaba al cole su hermano mayor, por eso los lunes siempre se le olvidaba el baby. Su padre decidió que tenía un pelo difícil y era mejor llevarlo corto como un chico: no había nadie que pudiera hacerle esas trenzas adornadas con esos lazos que lucían sus amigas. Incluso salía de casa con los zapatos puestos al revés: no había nadie que le pasara revista. Mientras todas sus compañeras regalaban caramelos en sus cumpleaños, ella repartía palabras porque a su padre se le había olvidado comprarlos. En las noches de luna nueva salía a la puerta a esperar a que su madre volviera y así se hizo mayor y le creció la melena y regaló caramelos pero aún sigue pasándose revista cuando sale de casa: a menudo se descubre calzando los zapatos al revés.
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20 comentarios:
Esperanza esa niña que espera a su mami y va creciendo en un mundo de hombres porque no saben tratarla como su mamá.
Me ha gustado ese ambiente que has recreado y el final también.
Muy bueno, Escritora.
Es muy triste esperar al que se fue.
Sentir durante toda tu vida la falta deja secuelas para siempre...
Muy bueno Esperanza.
Besazos desde el aire
Triste pero bellos. Muy bueno, Esperanza.
No los zapatos pero a veces es bueno nadar contra corriente, no ser uno más del rebaño, otra cosa es la falta que ella tuvo.
Saludos,
De carencias llenamos el camino, sin dudas. Lo amargo no le resta belleza a tus palabras.
Gracias por detenerte frente a mi muro. Yo también seguro que volveré por aquí.
Un abrazo
'Mientras todas sus compañeras regalaban caramelos en sus cumpleaños, ella repartía palabras' preciosa expresión para un micro que desborda melancolía.
Tenés razón Esperanza: la tristeza, la verdadera, la profunda, nunca se borra del todo.
Gran micro!
Abrazos
Qué maravilloso cuento para algo tan triste, una niña que no tiene quien la peine, quien la revise, quien le compre caramelos... tanto que aun crecida, a veces sigue siendo una niña.
Abrazos
Esa carencia destila tristeza por todo el micro.
A pesar de ello es hermoso.
Besitos
NICOLAS me alegra que hayas percibido el ambiente que pretendía recrear. Se me ha ido un poco la mano en la tristeza, que inicialmente no estaba previsto, pero... no pienso sujetar las palabras.
Gracias por estar ahí.
Un abrazo, Escritor.
ROSA hay carencias que no se superan nunca.
Gracias por estar ahí.
Un besote
ENMALESTADO Bienvenido, todo un honor tu visita y tu comentario.
Un abrazo,
SAUDADE tienes razón en nadar contracorriente pero lo que le pasa a la protagonista con sus zapatos es que no ha superado la carencia que tuvo en la infancia.
Gracias por pasarte,
Un abrazo
EDUARDO bienvenido y gracias por tu comentario.
Un abrazo.
PATRICIA la tristeza profunda no se despega del alma por mucho que tires de ella para que se suelte.
Un abrazo.
ANITA como le decía a Nicolás se me ha aido la mano con la tristeza, pero si las palabras se han ordenado así será porque querían cantar a la melancolía.
Un abrazo,
ELYSA lo importante es que encuentres belleza entre tanta tristeza.
Un abrazo,
Triste, pero real, no es la primera muñeca que nadie peina...
Abrazos!!
Escritora, duplico el comentario para desearte desde aquí tu blog, felices vacaciones. Disfruta mucho y que sepa usted que se le echará de menos.
Un beso y un abrazo fuerte.
NICOLAS no cantes victoria que no me vas a perder tan fácilmente de vista. Todavía os seguiré dando la lata, ya tengo otro post en el horno sólo pendiente de gratinar.
No tienes correo en tu blog, mándame uno al mío para tenerte fichado.
Un beso.
SUCEDE es cierto no es la primera ni será la última.
Un abrazo,
Hola, con tu permiso me cuelo en tu blog para seguirlo. Seguí tu consejo y visite la web, preciosa. Seguiré disfrutandola. Saludos.
Pase lo de las trenzas, pase lo del baby pero lo de los zapatos no tiene nombre.
CARLOS eres bienvenido.Vuelve cuando quieras.
Saludos,
MONTSE a veces las carencias no tienen nombre pero no por ello dejan de existir.
Un abrazo,
me ha gustado mucho. Muy triste.
Gracias por este micro.
Abrazo
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