¡RÍETE, TONTO!

Nació siendo un tipo serio. Tardó dos años en esbozar su primera sonrisa y ya tenía cinco cuando se arrancó con una carcajada. Después de estos prometedores comienzos ya no tuvo ningún otro conato risueño ni falta que le hacía hasta el pasado Viernes en el que, después de muchos meses de malestar general y  pruebas médicas, el doctor le dio el remedio.

─Necesita usted reírse, caballero.

─Preferiría no hacerlo─ le confesó él.

─Pues morirá usted en poco tiempo abatido por el peso de la seriedad─ concluyó el médico.

Lo intentó primero ante el espejo, pero la fuerza de la gravedad había ejercido ya un poder incuestionable sobre las comisuras de sus labios, después frecuentando espectáculos cómicos, que no le hacían ninguna gracia para terminar haciendo unos ruidos guturales en el sofá que parecían más la invocación de un totonaca al dios de la lluvia que una risa.
Decidió terminar con su vida, antes de que ésta terminara con él y se lanzó al abismo por un acantilado. Mientras caía le sobrevino un golpe de risa sonora y liberadora y descubrió que estaba curado... a dos palmos del suelo.

Esta es mi contribución de este mes a ENTC bajo la consigna de "Preferiría no hacerlo". He de confesar que tiene una pequeña modificación al final en relación con el que concursa, tras las sugerencias hechas por Fernando Martínez y Yolanda Nava.    

4 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Buena apuesta y muy ilustradora. Espero que tengas suerte.
Besicos muchos.

Isabel dijo...

Esperanzador, quizás en ese último momento, al igual que Bartlely, dijo su último: preferiría no hacerlo.

Muy bueno.

Miguel jiménez salvador dijo...

Y de repente le asalto la vocación paracaidista, je je.
Muy buena propuesta Esperanza. Suerte.

Abrazos.

marga dijo...

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Un saludo