EL CUENTO DE LA LECHERA

Oscar Albert Rius
gracias por dejarme mostrar tus magníficas fotos


- Es pequeño pero tiene dos balcones a la calle, para empezar nos sobra. La casera nos lo deja a muy buen precio porque es amiga de la familia. En cuanto pueda, dejo a Don Honorio y abro mi propia tienda de ultramarinos, luego nos compraremos un 600 y nos iremos al pueblo a pasar las vacaciones con mis padres, ya verás que bien.-

Respiró hondo, se despojó ansiosamente del guardapolvo y corrió a buscarla para contárselo y de paso presentarse. Se la encontró saliendo del portal del brazo de un militar, pasaron a su lado sin ni siquiera reparar en él.

- Bueno, vale, nos iremos de vacaciones con tus padres - murmuró como un pasmarote solitario en medio de la acera.

6 comentarios:

Rosa dijo...

De ilusión tambien se vive y los sueños se cambian por otros...

Muy bueno Esperanza.

Besos desde el aire.

Albajara dijo...

¡Ay pobre! Es un Don Quijote el protagonista.

Me gustó y la foto fantástica también.

Un abrazo.

Beatriz. dijo...

¡¡Qué sería de esta vida sin la ilusión!!

Me ha gustado mucho.Continua ilusionándome leer tus relatos.

Besos.

ESPERANZA dijo...

ROSA mientras duró la ilusión disfrutó por lo menos haciendo castillos en el aire.

Gracias de nuevo por el premio, todavía sigo impactada por la mención.

Un abrazo,

ALBAJARA un poco de quijote urbano si que tiene.

Me alegro que te haya gustado,

Un abrazo,

BEATRIZ ¡hombre!¡ya te echaba de menos! sin ti mi blog no era lo mismo.

Un abrazo, reina

Pablo Gonz dijo...

Muy bien, Esperanza. El cuento de la lechera llevado más allá de sus últimas consecuencias. Me encantan los personajes patológicamente esperanzados.
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

ESPERANZA dijo...

PABLO GONZ un placer verte por mi casa, a mi también me gustan estos personajes llenos de loca ternura.

Un abrazo,