UNA DE MOSCAS

Deemonita

Tarde de agosto, calma de cristal, una mosca se posa en mi muñeca y la observo derramar un cosquilleo sobre la piel, no me gusta pero no me muevo, tal vez así consiga acostumbrarme a las pequeñas frustraciones que me acompañan.  Ahora decide ponerse en la punta de mi nariz, provocando unas irritantes cosquillas, sigo inmóvil, hay que trascender las  provocaciones gratuitas. La mosca sigue su ruidoso vuelo, esta vez sobrevolando mi oído y chocando intermitentemente contra la mejilla, permanezco como una estatua superando la prueba de fuego de ver como viola mi silencio. Me vuela, me recorre, me pierde el respeto, me descompone, alargo la mano, alcanzo el matamoscas y  ¡zas! se acabó la sesión de superación personal y regreso a mi tosca y placentera siesta.   

14 comentarios:

montse dijo...

Una gran lección de la que intento tomar nota hasta que....ZAS! tomas una curva al final y pierdo el equilibrio por la fuerza del giro.

Rosa dijo...

Esperanza, que bueno leerte!!!
Las moscas no entienden de indirectas...Y no hay quien las aguante mientras duermes la siesta, por mucho que lo intente.


Besazos desde el aire

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, pobre mosca... pero se lo tiene merecido. Mira que faltarte al respecto y molestarte la siesta. Eso no se hace.

Un abrazo, Escritora.

Patricia Nasello dijo...

"Nada en exceso" según quiera la tradición, frase grabada en el pórtico de Delfos.
...de modo que tan equilibrada actitud, esta tarde, te ha convertido en una sabia!

Un beso grandote, Esperanza

MJ dijo...

Está comprobado que las moscas sacan de quicio al más paciente de los mortales.
¡Feliz siesta, Esperanza! :-)

Un abrazo.

Elysa dijo...

Una puede intentar toda la superación personal que quiera pero el incordio de una mosca rompiendo la beatitud de la siesta es demasíado.

Gracias por las risas.

Besitos

Isabel dijo...

Qué coincidencia! Estaba dándo un repaso a un micro que tengo escrito sobre las moscas, pero el mío no es tan poético como el tuyo; este verano me tienen frita.
Está claro que son las protagonistas, jeje...
Buen verano, pero sin moscas.

ESPERANZA dijo...

MONTSE ja,ja,ja, las lecciones de superación personal a veces son tan duras...

Un abrazo,


ROSA las moscas son capaces de reventarte la más placentera siesta.

Un abrazo,

ESPERANZA dijo...

NICOLAS nos creemos en posesión de la calma y la serenidad y basta una simple mosca para desbaratar nuestra aparente tranquilidad.

Un abrazo, Escritor.


PATRICIA ¡ya me gustaría ser una sabia y tener siempre actitudes equilibradas! Ya lo ves, no pude con una simple mosca, ja, ja,ja.

Un abrazo

ESPERANZA dijo...

MJ tienes razón no hay nervios que aguanten a una mosca pesada.

Un abrazo,


ELYSA estas pequeñas incomodidades son las que nos demuestran que nos queda mucho por recorrer en el camino de la evolución personal.

Un abrazo,

ESPERANZA dijo...

ISABEL es que las moscas dan mucho de sí ¿verdad?. Además, hay que dedicarles unas palabras, por si las moscas...je,je,je.

Gracias por pasarte.

Un abrazo,

Elèna Casero dijo...

El sonido del verano siempre lleva asociado el vuelo de la mosca.

Muy real el relato

Un abrazo compañera

CARLOS dijo...

Precioso, aunque al final la mosca muera.... saludos.

David C. dijo...

je je interesante.