UN CUENTO ANTES DEL FIN DEL MUNDO




Sacó una silla a la puerta de su casa y se sentó a esperar mientras pasaba  revista a su memoria. Había saldado todas sus cuentas pendientes en el último mes : confesó a  Nati que el difunto Manolo estaba loquito por sus huesos, pera ella nunca le permitió que la abandonara por su mejor amiga; subió a  casa de la vecina de arriba y cuando ésta le abrió la puerta le espeto: "No soporto ni tus tacones ni el claqueteo de tus zuecos... ¡Ah, se me olvidaba! tu marido te la pega con la del bajo mientras tú estás trabajando".

Se bebió varios lingotazos de vodka y se fue en busca de D. Ernesto, el párroco, por el que bebía los vientos hace mucho tiempo. El cura se resistió al principio, pero cuando ella empezó a hurgar bajo la sotana, se olvidó del celibato y ella casi perdió el sentido en varias ocasiones con sus embestidas.

Ahora a pocos segundos del fin del mundo, estaba contenta y entregada. Con la vista fija en el horizonte, esperó, pero solo llegó un golpe de viento con una lluvia de hojas secas que le bailaron por el pelo. Esperó toda la noche hasta que sus ojos luchaban por cerrarse y entonces se fue a la cama. Allí le esperaba Manolo, después de tanto tiempo había vuelto a casa.

12 comentarios:

Beatriz dijo...

Vaya!!! me quedo mas tranquila con tu comunicado!!!

Muy bueno Esperanza, veo que ha vuelto el humor a esta casa,!!!! bien!!!!; seguro que ahora mismo hay un montón de personas intentando saldar cuentas como tu protagonista, real como la vida misma.

Besos

Puri dijo...

Qué bueno, Esperanza aún, vaya despedida del mundo más ajetreada!!!
Besos y hasta el fin del mundo

Rosa dijo...

Jjajajjaj por lo menos se quedó bien a gusto.
Qué bueno Esperanza!!!
Besos de fin desde el aire

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, un final del mundo que empieza ahora para ella, no le será fácil afrontar esta nueva vida que se ha encargado de abrir, a su manera.

Mucho humor destila este relato.

Por cierto, no sería de justicia que el mundo se acabase ahora, precisamente, cuando estás arrasando en las Justas. Que espere hasta el final de este concurso, luego ya si eso que haga lo que quiera, ¿no?

Felices fiestas para ti y los tuyos.

Besos, Escritora.

Arte Pun dijo...

Pues sí Esperanza que seguimos aquí. Una broma de mal gusto que ahora se presente Manolo, justo cuando se ha apuntado a los ejercicios espirituales bajo secreto de confesión. No somos nadie.

Besos

Pedro Alonso dijo...

Ese sorpresón de la mano del "difunto" Manolo es un fin del mundo por sí solo.

Lo cierto es que, expresar las verdades ocultas, es algo que, aunque incomode, ayuda a colocar todas las piezas en su sitio. El problema es que, una vez completado el rompecabezas, puede que no te guste la imagen.

Qué buena historia, Esperanza, y qué bien contada.

Besos.

Puck dijo...

jaja el cartel es buenísimo y el micro, qué decir, hay cosas que hay que llevarse a la tumba o al fin del mundo no?.
Saludillos y Feliz Navidad!!!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Estupendo micro que crece hasta lo formidable en su cierre, Esperanza. Un ajuste de cuentas que -creo que- todos querríamos hacer si tuviesemos la certeza de que la hora ha llegado.

Mis aplausos.

Un abrazo,

Elena Casero dijo...

Me gusta mucho compañera.

He tardado en contestaros a todos pero he andado algo corta de tiempo con lo de la presentación.

Un beso muy grande

Miguelángel Flores dijo...

JJeje, otra que prefiere quemar todos los cartuchos antes de que la humedad los inutilice. Este comentario no tiene nada que ver con lo que iba a decir, pero lo voy a dejar por si sirve.
El bueno: Hay personajes, como este, o como el mío, que prefieren hacer cuanto pospusieron por diferentes motivos porque creyeron en el fin del mundo, y eso que se llevaron.

Un abrazo, Esperanza.

Acuática dijo...

Si finalmente hubiese sido el fin del mundo... ¿habríamos hecho como tu protagonista? Por lo menos le sacó partido al día :P

¡Gracias por haber participado Esperanza! :)

Elysa dijo...

Bueno, menudo final del mundo se montó, a gusto se ha quedado ¿no? Aunque lo del retorno del Manolo, no sé yo, no sé.

Me gustó.

Besitos