LA AÑORANZA DE UNA DIVA


Luigi Ricca


El camión de la mudanza bajaba las últimas cajas cuando se acordó de la trampilla del armario. Allí estaba. Retiró suavemente la tapa de la vieja caja de zapatos, ensuciándose los dedos con el polvo del olvido: lo primero que vio fue  la rosa que Luisito dejó encima de su cama y después el viejo diario. Lo tomó entre sus manos y empezó a leer al azar mientras la encuadernación amenazaba con desintegrarse:

 "Hoy es Navidad y a mí me toca preparar la bandeja de los turrones. Papá me ayuda con el de Jijona que se me derrite entre los dedos.  Mamá me achucha y me da un beso cuando pasa a mi lado, mientras, el abuelo aprovecha el achuchón para comerse una figurita de mazapán de la bandeja. La abuela, como todos los años, me pide que le cante un villancico, dice que lo hago como los ángeles..."

-¿Alguna cosa más, señora?- pregunta el operario de la mudanza, sacándola de la lectura.

-Nada más. Esta caja viaja conmigo- responde ella

Echa un último vistazo a su alrededor y guarda ese diario escrito en la que fue su casa desde que nació hasta que a los dieciséis un cazatalentos descubrió su voz:  el orfanato.


Este relato es mi contribución al concurso de ENTC que en este mes de Diciembre trata sobre: Aquella Navidad de niño. 


4 comentarios:

beatriz dijo...

Aunque la imaginación nos ayude alguna vez a todos a disfrazar los problemas, vaya niñez tan triste!!!!, me parece sensacional como lo has contado, espero que tengas suerte en el concurso.

Besos,

(¿se te ha olvidado colgar la crónica, o no ha fluido?) (sin presiones eh?, jajaja)

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro amargo, Esperanza, con el que dejas la tristeza -y la tribulación- pegada en el lector. Al menos en este lector.

Sin seguir con disciplina el concurso, este tiene perfume de reconocimiento.

Un abrazo,

CDG dijo...

Me ha pasado como a Pedro. Me ha dejado un poso triste. Y de intensa y discreta literatura, añado.
Un abrazo.

Gloria dijo...

¿Porqué será que la mayoría de los grandes divos/as han tenido una infancia triste y solitaria?
Lo peor es que de adultos la mayoría siguen siéndolo y solo los gratos recuerdos les acompañan.
besos de gofio.