Y CRECEN...


Para mi hijo  Pedro 

Avanza sigilosamente con la espalda pegada a la pared, las manos entrelazadas con los dedos índices levantados en posición de pistola, alcanza la esquina, de un salto la sortea apuntando con sus dedos hacia el espacio por el que se adentra: “¡Alto o disparo!”  “bang, pam,pam”. Menos mal que el camino está despejado de enemigos, sino hubieran caído irremediablemente aunque  se hubieran rendido, él no puede esperar, no sabe.

Su impaciencia le hizo nacer antes de tiempo y decidió  beberse la vida a tragos, abrazar como un oso, comer como una lima y entregarse sin condiciones. Su voz está cambiando y su cara se está haciendo mayor pero el cielo sigue habitando  en su sonrisa y en el brillo de sus ojos. Ahora eso sí, como le dure esa costumbre de jugar a las guerras en el trayecto del garaje a  casa, un día de estos algún vecino cae infartado en una esquina.   

22 comentarios:

Rosa dijo...

Crecen enseguida...Hoy son niños y al levantarte, sin haberte dado cuenta, un día tienen barbas...
Muy bien reflejado Esperanza

Besos desde el aire

Sara Lew dijo...

Yo, por si a caso, me disfruto sus cuatro añitos... ¡Hace poco era un bebé y ya es un niño!
Un abrazo.

CDG dijo...

Ganará la guerra del vecindario. Cuenta con mi ayuda.
Que siga con esa imaginación y esas ganas.
Un beso.

MJ dijo...

Qué bonito lo has contado, ESPERANZA.
Llega una etapa complicada para él y cometerá muchos errores, pero de ellos aprenderá como hemos hecho todos. Y se hará un hombre maduro e independiente :-)

Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, nunca deberíamos crecer y siempre acabar siendo unos niños. No entiendo cuando alguien descalifica a otro llamando "crío". Bueno, también hay extremos, pero digo en general.

Por otro lado, tu micro muestra la "preocupación" de una madre por el crecimiento de su hijo, pero es que cuando nos queremos dar cuenta, pasan de pedirnos dinero para chucherías a exigir su paga para cubatas.

Un abrazo, Escritora.

Elysa dijo...

Ojalá siga conservando esa costumbre de jugar a las guerras en el trayecto del garaje a casa, también lo hago y alguna vez me han pillado los vecinos, puedes imaginarte la cara que han puesto. Pero eso le servirá para seguir abrazando como un oso y mantener el brillo de sus ojos.
Me ha gustado mucho este retrato.

Besitos, muchos

Elena Casero dijo...

Qué bien lo has contado, compañera.
Me has hecho volver atrás en el tiempo, aunque yo solo tenga niñas.
Ahora son tan grandes ya.

Un beso enorme

Juan Luis López dijo...

Disfrutaré día a día de mi niña, gracias por el consejo!

Todavía sigo con la sonrisa en los labios (por la sorpresa del final)

Un abrazo!

Beatriz dijo...

Lo bueno en este caso es que cada día su corazón también crece.

Disfrutaros !!

Besos a ambos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Siento en tu texto la sensación que me invade cada vez que puedo disfrutar de mis hijos, Esperanza, y que no es otra que la de ver cómo se nos escapa la arena de las manos.

Le has hecho un regalo a mi tocayo lleno de amor, y creeme cuando te digo que me ha conmovido.

Me gustan las guerras de garajes y los enemigos imaginarios doblegados.

Un abrazo,

Esperanza dijo...

ROSA ¡Que razón tienes! Me viene a la memoria esa letra de Silvio Rodriguez: "...que como pasa el tiempo que de pronto son años sin pasar tu por mí detenido..."

Un abrazo,

Esperanza dijo...

SARA LEW y dentro de nada te dará capones con la barbilla, como a mí. Por eso haces bien en disfrutar todos sus momentos.

Un abrazo,

Esperanza dijo...

CDG a Pedro le ha gustado tu comentario, dice que eres un tio enrollao, aja,ja,ja.

Un beso,

Esperanza dijo...

MJ ese es el objetivo que finalmente se convierta en un hombre maduro, independiente y buena gente, añadiría yo.

Un abrazo,

Esperanza dijo...

NICOLAS yo creo que lo más difícil, con diferencia, en esta vida, es educar a un hijo y lo malo es que nunca sabes si lo has hecho bien o mal hasta que son adultos y entonces, sea lo que sea, ya no tiene remedio.

Un abrazo, Escritor.

Esperanza dijo...

ELYSA ¡que voy a decir yo de mi hijo! pero te puedo asegurar que tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

Un abrazo,

Esperanza dijo...

ELENA ¡ay los hijos! ocupan una parte tan importante de nuestras vidas que no podríamos imaginárnoslas sin ellos.

Un abrazo, compañera.

Esperanza dijo...

JUANLU, eso, eso, disfruta de tu niña antes de que se convierta en una mujer.

La sorpresa final se la llevará el vecino que tenga la suerte de encontrárselo de sopetón. Ja,ja,ja.

Un abrazo,

Esperanza dijo...

BEATRIZ tienes razón tenía que haber incluido en su retrato que su corazón también está creciendo (más si cabe, tú que le conoces ¿verdad?).

Un abrazo,

Esperanza dijo...

PEDRO a tu tocayo también le gustan las guerras imaginarias, solo esas porque luego no es agresivo ni violento, todo lo contrario.

Los hijos son los que mayor capacidad tienen para conmovernos, preocuparnos, alegrarnos y apenarnos. Tienen linea directa con nuestro corazón.

Un abrazo,

Adrián dijo...

El otro día pensé que sería genial disponer de un tobogán como único punto de acceso a la oficina. Así empezaríamos la jornada laboral con una sonrisa.

Mar Horno dijo...

Precioso texto sobre el tiempo que se nos escapa junto a nuestros hijos, tan pequeñitos un día, tan mayores al siguiente. Ojalá no crecieran nunca. Un beso.