La mirada de una niña


Me han vuelto a castigar de cara a la pared. Esta vez porque me he mojado el vestido con las pompas de jabón. No lo entiendo, mamá lleva siempre la cara mojada de llorar y nadie le grita: ¡A tu cuarto!

A lo mejor se empeñan en que esté de espaldas para que no vea pasar a papá encerrarse en el despacho con su  secretaria, oigo los gritos de ella y la risa entrecortada de papá,   creo que también a ella le pega.

Menos mal que tengo muchos amigos: el osito, el elefante, el pasayo sorpresa y el burro que me cuentan todo lo que yo no veo. Bueno, todo, todo, no. A veces me ahorran los detalles. Sí, me está gustando este sitio, aunque el pillo de Mizifú me coma la rosquilla, le estoy cogiendo cariño al papel pintado de la pared. 

9 comentarios:

Rosa dijo...

La niña paga la frustración de la madre. Cuantas historias en esa pared

Bsss desde el aire

Cabopá dijo...

Muy triste,pero que bien narrado en esa primera persona de esa niña que entiende todo, todo,lo que pasa en la casa sin necesidad de los detalles.

Besicos

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, un microrrelato que esconde detrás de ese tierno lenguaje de la narradora pequeñita todo un drama, como son los malos tratos y ese padre que parece ser un canalla. La imaginación para estos casos es muy sabia, pues es capaz de crearnos un mundo paralelo para aislarnos del otro.

Me gustó mucho como has sabido mostrar sin mostrar.

Besos, Escritora.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Dura realidad vista y percibida porla inocente niña.
Me ha gustado mucho.
Besicos muchos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un relato desgarrador, Esperanza, en el que el lector llega a sentir toda la tristeza de esa niña protagonista tan bien construida. Un pulso narrativo muy bien medido que responde a la perfección para darle verosimilitud a la voz narradora.

Mis aplausos. Gran trabajo.

Un abrazo,

Juan Luis López dijo...

Que tristeza...duele!

Un beso!!!

Petra Acero dijo...

Es un problema tremendo,... ¡tan injusto!. Cuando nos valemos de los débiles, de los pequeños, de los subordinados para descargar nuestra ira, odios, rabia, complejos...
Muy bien esa voz infantil.

Besooo
Amparo M.A.

Gloria dijo...

La gran perdedora de la historia lo cuenta con ese hilo de fantasía que le dan sus amigos imaginarios. Más calor en esa pared que en los brazos paternos, ¡patético!.
Besos de gofio.

CDG dijo...

Sabes poner perfectamente la voz de la infancia, su pensamiento, el dolor que se esconde en él.
Un beso.