PUNTO FINAL

Sabía que al doblar la esquina estaría de nuevo en el punto de partida con la misma maleta, repleta entonces de aventuras y ahora de arrepentimientos. El miedo le salió al encuentro al igual  que hace cinco años cuando supo que iba a ser padre, entonces le hizo huir y esta vez le ha hecho volver.
Ella está asomada a la ventana tendiendo la ropa, más bella que nunca, con ese mechón rebelde que juega a taparle los ojos. Sus miradas se encuentran e intercambian reproches y remordimientos. Por un instante esboza una leve sonrisa en la ventana y él se abraza a un destello de esperanza en la calle.

─¿Eres cliente de mi mamá?─ le pregunta un niño que juega a las canicas frente al portal.

─Pablito, sube, te he dicho mil veces que no hables con desconocidos─ grita ella desde arriba  antes de cerrar todas las contraventanas.

Un olor a puchero flota en el aire junto con los besos que no le dio y el hijo que no educó. Se aleja, al fin,  con  el precio de su cama clavado en las entrañas.  

(Esta es mi contribución de Septiembre al concurso de ENTC sobre el tema "Volver")

4 comentarios:

Carlos Díaz González dijo...

La historia de nunca empezar...
Un abrazo.

Ximens dijo...

Tremenda la historia la que cuentas. Me ha gustado cómo describes el encuentro de miradas. Suerte.

Miguelángel Flores dijo...

Muy, muy bueno, Esperanza. Lo leí allí. No recuerdo si te lo dije, si no, lo hago aquí. Me gusta cómo lo insinúas todo.
Un abrazo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me alegra que lo traigas hasta aquí porque no llego a todos en ENTC, Esperanza.

Fantástico micro que se clava como un alfiler debajo de las uñas del lector. Consigues generar, a la vez, pena y reprobación para un mismo personaje y eso no es fácil en tan poca extensión.

Espero que el jurado lo valore tal como yo lo haría.

Un abrazo,