EL ENHEBRADOR DE AGUJAS


Viiicct

El abuelo empezó la tradición y mi padre me inculcó la importancia de la labor que habíamos de desempeñar. Siempre pensé que exageraba, enhebrar el hilo para que otros cosieran sus heridas, zurcieran sus rotos y bordaran con adornos sus secretos más inconfesables, era una tarea harto sencilla. Con el tiempo y la experiencia descubrí que no era así.

A fuerza de mirar la vida por el ojo de una aguja, aprendí a enfocar lo importante en el punto de mira, a aparcar los grandes problemas porque solo hay sitio para uno cada vez y en tamaño reducido. Comprobé que siempre hay hueco para una sonrisa, una caricia o un beso y que las puntadas que nunca se descosen son las dadas con los actos más pequeños.

No me falta trabajo, son muchos los que siguen empeñados en grandes batallas y mayores glorias que, al final, vienen a mí para que les enhebre el hilo que remiende sus miserias.  

10 comentarios:

Rosa dijo...

No es nada fácil, no. Maravilloso texto Esperanza.

Besos desde el aire

Miguel jiménez salvador dijo...

me gusta esa manera de mirar las cosas Esperanza.
Un abrazo.

Sara Lew dijo...

Un texto magnífico, sí.
Un abrazo.

Beatriz Salas dijo...

Qué maravillosa manera de expresar la generosidad, la amabilidad, la empatía. Me ha encantado encontrarte.
Un abrazo.

PD: Me permites grabarlo?

Esperanza dijo...

Beatriz, por supuesto que te permito grabarlo, es todo un honor para mi.

Un abrazo,

Pedro dijo...

Esta pieza es una lección de vida, Esperanza; que va más allá de la literatura. Expresas lo que todos deberíamos saber y enseñar a nuestros hijos. Y lo haces de una forma magistral.

Te aplaudo admirado.

Un abrazo,

Arte Pun dijo...

Hola Esperanza. Precioso el título. El texto como dice Pedro es una lección de vida, casi un manual de autoayuda, y lo has hecho en unas pocas líneas. Felicidades.

Gracias por el relato. Besos

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, esa imagen o idea de mirar el mundo a través del agujero de una aguja es muy sugestiva y poética.

Me gustó como jugaste con nuestras percepciones.

Un abrazo, Escritora.

Miguelángel Flores dijo...

Qué hermoso, Esperanza. Desde el título hasta el final. Se me ocurre que de enhebradores de agujas harían falta unos cuantos o más.

Un abrazo fuerte.

CDG dijo...

Ojalá más gente pensara así.
Un beso.