CENCIA

RAF_ARTE


Si su mentón pugnaba por subir, su nariz lo hacía por bajar para encontrarse a medio camino. Nunca ví el color de sus ojos perdidos bajo los párpados caídos. La naturaleza fue malvada con ella  y  la vida no le dio cuartelillo, sin embargo jamás perdió la sonrisa.

Cencia era el desafío al contratiempo, la huella de la soledad en las largas noches de invierno, la compañera  fiel de esa botella con que emborrachaba las penas. De niña tenía vedada la entrada en su casa por eso siempre terminaba furtivamente en su cocina bebiendo vino caliente con azúcar y comiendo esos sequillos que amasaba con mísera dulzura.

Crecí a la par que su abandono y  convertí su hospitalidad  en escrúpulos : donde antes habitaba la aventura, ahora solo había suciedad;  lo que de niña  degustaba, ahora repudiaba, pero ella seguía sonriendo y derritiendo mi memoria.

El día que murió nacieron mis recuerdos y volví a maldecir   con ella al zorro que le mató a las gallinas y a llorar sus lágrimas  ante ese  vaso que no conoció el agua,  solamente  el vino. 

7 comentarios:

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, estupendo retrato de una vida marcada por el lugar y las condiciones de su nacimiento. Hay personas que están condenadas desde el día que abren los ojos, pero aún así logran ser felices, como Cencia.
Me gustó.
Un abrazo Escritora.

CDG dijo...

Gran retrato de alguien feliz en mitad de la dureza. Palabras elegidas con gusto, con elegancia.
Un beso.

Mar Horno dijo...

Hay quien nace con mala estrella y eso no lo cambie ni Dios ni el Diablo. Me voy con el corazón lleno de congoja pero feliz de haber leído con magnífico microrrelato. Un beso Esperanza (qué bonito nombre tienes).

Anónimo dijo...

Hay cuantas horas de luz nos dieron......
amp

Elysa dijo...

Tus palabras retratan muy bien a Cencia, feliz a pesar de la dureza de su vida.

Besitos

MJ dijo...

Evidentemente no la conocí, pero la has retratado tan bien que se me hace cercana y familiar.
Gran micro, Esperanza. Me ha gustado muchísimo.

Un abrazo.

Ximens dijo...

Ese "De niña..." me cuesta, pues tengo la mente en Cencia. Me descoloca, puede leerse tanto de una como de otra. Tengo que volver a leer. Problema mío, seguro. El "zorro que le mató a las gallinas", el motivo, sea el que fuera. La verdad es que me gusta una vez que le disecciono. Que buenos personajes conociste, pues creo que son reales, según anunciaste.