Foto: El perro verde.- Galeria Flickr
Todo vuelve a su sitio, cada elemento busca su lugar, el orden natural se impone y la armonía preside el conjunto.
Vuelvo a mi bosque, este fin de semana más bonito que nunca, mientras que cambia sus ropas verdes por los vestidos naranja de otoño, mientras extiende sobre su suelo una alfombra de hojas secas que cuando crujen bajo mis botas me hacen sentir los sonidos del bosque en mi frente, entre mis cejas y es que hay pocos escenarios tan bellos como un bosque de hayas en otoño.
Cierro los ojos, respiro su olor y por los poros de mi piel entra el bosque y me convierto en árbol, en agua que corre entre las piedras, en el corzo que vigila, en la luz que acaricia las hojas del acebo, en naturaleza viva.
Recupero el tiempo perdido, vuelvo a mi hogar y me reencuentro con la paz y el silencio que tanto ansío y me impregno de ellos sin apegos, sin poseerlos para no perderlos.
Vuelvo a mi bosque, este fin de semana más bonito que nunca, mientras que cambia sus ropas verdes por los vestidos naranja de otoño, mientras extiende sobre su suelo una alfombra de hojas secas que cuando crujen bajo mis botas me hacen sentir los sonidos del bosque en mi frente, entre mis cejas y es que hay pocos escenarios tan bellos como un bosque de hayas en otoño.
Cierro los ojos, respiro su olor y por los poros de mi piel entra el bosque y me convierto en árbol, en agua que corre entre las piedras, en el corzo que vigila, en la luz que acaricia las hojas del acebo, en naturaleza viva.
Recupero el tiempo perdido, vuelvo a mi hogar y me reencuentro con la paz y el silencio que tanto ansío y me impregno de ellos sin apegos, sin poseerlos para no perderlos.








