OQUEDAD


Oquedad


Empiezo a sospechar que no queda nada ahí dentro, todo lo que aflora suena a hueco. Anoche bebí un par de  vasos de agua y en cuanto me moví, un rugido de olas embravecidas surgió de mis entrañas. Desapareció en cuanto me senté. Después, me tragué una avellana y la escuché caer haciendo "glup" al sumergirse. Noté cómo las ondas del agua hacían cosquillas a mis instintos. Hoy el eco se ha apoderado de mi, cada frase que pronuncio se repite media docena de veces. Va a ser verdad que estoy vacía y no me habitan ya ni los recuerdos. 

5 comentarios:

Miguel jiménez salvador dijo...

Um, que vigile cuando llegue el invierno, no se le enfríe demasiado la tripa, que he oído que el agua al congelarse se expande, je je.

Muy buena metáfora Esperanza, y la imagen preciosa ¿sabes de dónde es?

Abrazos.

Luisa Hurtado González dijo...

Demasiada oquedad, no te creo.
De dónde se supone que salieron las palabras que escribiste???
Que no, que no

Carlos Díaz González dijo...

El vacío no existe o lo es todo.
Un beso.

Elena Casero dijo...

Un vacío atronador. Espero que eso nunca ocurra.

Muchos abrazos, apañera

Gloria dijo...

La imagen y tus palabras producen el efecto contrario del micro te llenan desde el primer renglón dando la sensación de quedar saciado de buena historia.
Besos de gofio.