PRINZESA CON ZETA




Nació en una tarde de mayo mientras el cielo bramaba pariendo una tormenta de granizo. Deborah quiso su madre que se llamara,  no contaba con que su  padre no sabía cómo se escribía y finalmente la apuntó en el Registro Civil como  Prinzesa con "z".

 Z de zascandil que zapateó su infancia en el descampado al ritmo de las palmas de los más zarrapastrosos  del barrio.  Una vida en zig-zag sorteando al zote de su padre y las zurras de su madre. Zarandeada por la droga y zambullida en el fango, a punto estuvo de zozobrar en más de una ocasión. Sobrevivió a monumentales zapatiestas y una vez zurcidas sus miserias, cogió su zurrón y  zarpó hacia nuevos horizontes donde las zancadillas no la hicieran caer.

Lo consiguió, zanjó su pasado del que tan solo quedó el nombre. Se lo ha cambiado. Ahora se llama Reyna con "y".

(Esta es mi contribución a las Princesas de este mes en ENTC) 

5 comentarios:

Sara Lew dijo...

Me ha gustado, Esperanza. Allí te dejé mi comentario. Besos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Brillante, Esperanza! Me ha parecido -más allá de su contenido- un ejercicio fantástico en su continente.

Como curiosidad, me has llevado a otra princesa que tenía que insistir en que su nombre era con z.

Un abrazo,

Mei Morán dijo...

Buen ejercicio de estilo. Buscaste todas las palabras con zeta que le fueran bien al texto y te salió bordado.
Un abrazo

Gloria dijo...

Le has dado un lucimiento casi imposible a la Z y no se si lo has hecho a posta pero el cambio de la última a la penúltima letra ha sido el salto necesario que se merecía la protagonista.
BeZos.

Miguel jiménez salvador dijo...

Zalamera tu prinzesa.
Mucha zuerte Esperanza.

Abrazos.