COMO UN LAMENTO (47º Entrega)

Foto: Mazintosh


Gabriel se había ido del Café Vestal después de pedir disculpas a los camareros y al encargado que se había acercado por el revuelo. Cabizbajo y apesadumbrado salió a la calle, la oportunidad que llevaba años esperando se había esfumado en un instante por una aparición inoportuna. ¿quién sería ese energúmeno?.

Le resultaba muy violento utilizar sus técnicas marciales en público y mucho menos para inmovilizar a alguien, pero no le había quedado más remedio ¿qué relación tendría con Ángeles?

Cuando llegó a casa se dio cuenta de que se había dejado la orquídea y el libro en el café, pero no se sentía con ganas de volver, ya volvería a por ellos en otro momento.

Necesitaba soltar toda la frustración que sentía por lo que acababa de ocurrir, se cambió de ropa, se puso el pantalón de sipalki y empezó a hacer un duro entrenamiento teniendo por contrario a su propia rabia. Cuando ya hubo terminado con ella, remató la catarsis bajo la ducha para que el agua arrastrara cualquier resto de cólera que pudiera quedar.

Después buscó en el fondo de su armario el violín que le había acompañado desde que tenía uso de razón y que había sepultado junto con su pena la noche que murió Laura, su mujer, lanzándose al vacío. Lo afinó, y poco a poco empezó a sacar la música que había en él, y terminaron llorando juntos las lágrimas atrapadas durante estos años. Se mantuvieron en estrecha comunión hasta que el timbre de la puerta le devolvió al salón y al viernes por la noche.

Abrió la puerta y allí estaba ella.

Continuará ........................................

LA PEÑA ESTA FATAL


¡Lo que cambian las cosas! Si antes en el despacho siempre tenía a mano la colección de códigos legales por si tenía que tirar de ellos para solucionar alguna consulta, ahora lo único que me hace falta es la caja de pañuelos de papel.

Y es que hay mucha gente que no viene buscando consejo, sino consuelo. Necesitan que les escuches, te cuentan lo mal que se encuentran , lo mucho que sufren y cuando se te ocurre meter una pequeña cuña jurídica de solución de su problema, te miran sin verte durante unos segundos y reanudan su cantinela, sin haber escuchado ni una sola de tus palabras.

Un psicólogo puede pensar que es un caso claro de intrusismo profesional, pero se equivoca, sólo les prestó los pañuelos de papel para que lloren a gusto.

Ahora que si un cura me acusara de meterme en su terreno no estaría muy errado. Mi oficio cada vez se parece más a los servicios clericales que te ofrecen en cualquier iglesia.


Ellos le llaman feligrés, yo cliente; ellos utilizan un confesionario, yo una mesa de cristal; ellos lo resuelven con un par de padrenuestros y un avemaría, yo con unos cuantos artículos del Código Civil; el feligrés sigue pecando y el cliente errando. El feligrés expía sus culpas con un donativo en el cepillo y el cliente espera volcar sus miserias sin que le cepilles el bolsillo y al final, tanto el uno como el otro persiguen lo mismo, que les escuches, que les ayudes, aunque no se dejen, y en última instancia que se produzca el milagro.

Como dice mi amiga Almudena “definitivamente la peña está fatal”.

COMO UN LAMENTO (46º Entrega)

Imagen: Shakespearesmonkey


El cordón policial no le dejaba avanzar, tampoco sabía si quería hacerlo. Sintió una nausea que le subía hacía la boca. Tenía frente a sí una esperanza frustrada, una ilusión destruida y el final de una historia que ni siquiera había empezado. ¿porqué la vida se empeñaba en golpearla de esa manera? ¿por qué todo era tan difícil para ella? .

No le había dado tiempo de darle una explicación a su poeta urbano, tras la patética aparición de Nacho en el café y ahora ya era tarde.

Una señora que decía haberlo visto todo, relataba a la policía como el hombre atropellado venía por la acera, totalmente ausente, con una flor y un libro en la mano y la mirada perdida y como repentinamente se lanzó delante de la furgoneta cuando ésta pasaba, sin que ningún transeúnte pudiera evitarlo.

Ángeles quería irse a casa pero el cordón policial se lo impedía, estaban esperando que llegara el Juez para proceder al levantamiento del cadáver, según comentaban dos mujeres que tenía al lado y que habían bajado a curiosear.

-¿Y quien dices que era?- le decia una a otra.

-Sí mujer, ese hombre que vivía sólo, en el portal de la Paqui, ¡como no le vas a conocer!- respondía la otra.

-Jesús, que pena, no somos nadie- volvió a indicar la primera.

Ángeles iba a retroceder para salir por otra calle, cuando apareció la Comisión judicial con el Juez a la cabeza. Se acercaron al cadáver, levantaron parcialmente la manta que lo cubría y Ángeles palideció cuando consiguió atisbar un hoyuelo inconfundible en la barbilla del muerto. Era Nacho.

La calle iba quedándose vacía, la ambulancia y los coches de policía se alejaban, los pocos corrillos de curiosos que aún permanecían, se iban disolviendo lentamente y Ángeles seguía allí, conmocionada, sin poderse mover, reviviendo una y otra vez los últimos días con Nacho.

Empezaba a llover e inició lentamente el camino hacía su casa, mientras que la lluvia iba limpiando la calle, borrando cualquier rastro de lo ocurrido aquella noche.

Entró en el portal, cogió el ascensor y en vez de apretar el botón del cuarto piso, apretó el del segundo.


Continuará ...............................

COMO UN LAMENTO (45º Entrega)

Foto: LordFerguson


Las lágrimas iban empañando sus ojos a la vez que andaba por la acera con rumbo a ninguna parte. Se sentía tan golpeada, magullada y humillada que le dolía hasta el aliento. Estaba empezando a creer que todo era un mal sueño. No podía ser que esto le estuviera ocurriendo a ella.

De repente aparecía en su vida un hombre que le hacía sentirse más viva que nunca y en cuestión de unas horas se convertía en su peor pesadilla. Su mejor amiga se había transformado en el símbolo de la traición ¿quién sino le habría dicho a Nacho lo de la cita? y por último un hombre con el que se cruzaba todos los días pero en el que nunca se había fijado, le confiesa que la lleva amando en silencio desde la primera vez que la vio, pero la magia del momento es destruida antes de que pueda tomar forma.

Ángeles recreó el instante en que Gabriel había inmovilizado a Nacho y le había derribado, sin violencia, limpiamente, sin propinarle ni un golpe y se arrepintió de haber huido sin darle una explicación a su poeta urbano, que por fin ya tenía nombre.

Necesitaba respuestas. Las palabras de la castañera volvieron a martillar sus oídos “Nada es lo que parece, tienes la llave de tu camino, tan sólo has de encontrar la puerta tras del que se esconde” “Estas muy cerca, no permitas que los tropiezos te alejen del camino. Vé a tu cita, pero recuerda: Nada es lo que parece”.

¿Qué le había querido decir? Decidió salir de dudas e ir en busca de la anciana castañera. Con paso decidido iba golpeando con sus tacones los adoquines, como si ellos tuvieran la culpa de lo que le sucedía, sus lágrimas que se atropellaban unas a otras por salir, se convirtieron en llanto y la necesidad de saber se convirtió en ansía de resolver y corrió desesperadamente hacia la esquina donde estaba el puesto de las castañas.

No había nada, el lugar donde hacía tan sólo unas horas una anciana se había dirigido a ella portando un extraño mensaje, estaba vacío, ni rastro de la castañera. Miró a ambos lados con desesperación y se dirigió a un hombre que echaba el cierre en un comercio cercano -¿Dónde está? ¿Dónde se ha ido la castañera?- El hombre se giró para ver quien le preguntaba con tanto ímpetu y respondió: -¿Qué castañera? Aquí no ha habido nunca un puesto de castañas-.

Ángeles salió corriendo en dirección a la calle donde la había visto por primera vez, tenía que encontrarla, tenia que hablar con ella. Cuando llegó a su destino, comprobó casi sin aliento, que tampoco allí había rastro alguno de un puesto de castañas.

Se derrumbó en un banco de madera apostado entre dos alcorques y se hundió en el llanto hasta que no le quedo ni una lágrima más que derramar.

Le dolían los pies, le picaban los ojos y tenía malherido el corazón. Estaba profundamente cansada, se dio por vencida y decidió irse a casa.

Su calle estaba alumbrada por las sirenas de dos coches de policía y una ambulancia aparcada en frente de su portal. Una furgoneta de reparto estaba en medio de la calzada con las puertas abiertas, bajo su parachoques delantero y entre sus ruedas una manta que tapaba una figura humana.

La policía tomaba declaración al conductor de la furgoneta, presa de una crisis nerviosa que sólo le permitía decir: -Se me echó encima, se me echo encima- -No pude evitarlo-

Ángeles se abrió paso entre el grupo de curiosos que se agolpaba en el lugar y fue entonces cuando vío la orquídea y el libro de Rilke en el suelo a pocos metros de la manta que ocultaba la silueta humana.


Continuará ..........................................

LA HUELLA DEL TIEMPO


No es tarea fácil asumir y trascender el paso del tiempo. Cuando a una la llaman señora una o dos veces, piensas que es una torpeza del que así te nombra, pero cuando te lo llama todo aquel que se cruza en tu camino, acabas asumiendo que es una evidencia.

La huella del tiempo es visible en nuestro rostro y en nuestro cuerpo, pero a mi lo que me inquietan son las arrugas del alma. Esas que no se ven pero se sienten. Esas que si no las planchas y alisas acaban arrugándote la vida.

El paso del tiempo me ha hecho más vulnerable y más sabia, me ha enseñado a través del dolor por los que se fueron, que la vida hay que beberla y vivirla con la intensidad del que es consciente de que la puede perder.

Los años me han quitado vitalidad pero me han dejado a cambio serenidad y consciencia para sumergirme y disfrutar de los pequeños placeres que se ponen a mi alcance cada día.

Si ser una señora es saber a donde te diriges, respetar y ser respetada, amar y ser amada, aceptar lo que eres y conformarte con lo que tienes, entonces, acepto de buen grado la denominación.

Cada año, por estas fechas me invade la nostalgia por lo que ya no es, pero respiro la calma por lo que es y cultivo la confianza por lo que espero que sea.

Hoy cumplo 47 años.

PALABRAS CON CORAZON

Foto: Annais

No he podido resistirme a colgar en este espacio las palabras con corazón que nos dejó Mario Benedetti en

DESDE LOS AFECTOS
Mario Benedetti (Uruguay, 1920)



Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno tiene que buscarlo y dárselo...
Que nadie establece normas, salvo la vida...
Que la vida sin ciertas normas pierde formas...
Que la forma no se pierde con abrirnos...
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar...
Que también se puede odiar...
Que la agresión porque sí, hiere mucho...
Que las heridas se cierran...
Que las puertas no deben cerrarse...
Que la mayor puerta es el afecto...
Que los afectos, nos definen...
Que definirse no es remar contra la corriente...
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja...
Que negar palabras, es abrir distancias...
Que encontrarse es muy hermoso...
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida...
Que la vida parte del sexo...
Que el por qué de los niños, tiene su por qué...
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad...
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana...
Que nunca está de más agradecer...
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo...
Que nadie quiere estar solo...
Que para no estar solo hay que dar...
Que para dar, debemos recibir antes...
Que para que nos den también hay que saber pedir...
Que saber pedir no es regalarse...
Que regalarse en definitiva no es quererse...
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos...
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo...
Que ayudar es poder alentar y apoyar...
Que adular no es apoyar...
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara...
Que las cosas cara a cara son honestas...
Que nadie es honesto porque no robe...
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte...
Que se puede estar muerto en vida...
Que se siente con el cuerpo y la mente...
Que con los oídos se escucha...
Que cuesta ser sensible y no herirse...
Que herirse no es desangrarse...
Que para no ser heridos levantamos muros...
Que sería mejor construir puentes...
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve...
Que volver no implica retroceder...
Que retroceder también puede ser avanzar...
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...

Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

COMO UN LAMENTO (44ª entrega)

Imagen: Nicko.- Galeria Flickr


- Vaya, vaya, así que este es tu admirador secreto, ¡que tierno! – dijo Nacho al tiempo que Ángeles se levantaba y le decía:- Vete de aquí, por favor. -

Nacho se apoyó en la mesa y mirando a Gabriel le dijo: - Un montaje un poco rocambolesco para tirartela ¿no crees? –

Gabriel que permanecía sentado, miró a Ángeles buscando una explicación a lo que estaba ocurriendo, pero no encontró respuesta.

Ella se dirigió a Nacho y en un tono imperativo le dijo:- Márchate- pero él seguía acercándose a Gabriel hasta que le tuvo tan cerca que podía oir su respiración y entonces bajando la voz y mirándole fijamente le dijo: - ella venía a esta cita buscándome a mi, no a ti, es una zorra, te lo aseguro, me la he pasado por la piedra –

Gabriel seguía sin inmutarse y Nacho se ponía cada vez más nervioso -¿qué te pasa? ¿eres sordo?

Ángeles intentó alejar a Nacho de Gabriel , pidiéndole nuevamente que se marchara. Nacho se incorporó y tomándola violentamente del brazo, dijo: - Me voy, pero tu vienes conmigo –

- Déjala en paz – dijo Gabriel poniéndose en pie.

- ¡Mírale, el doncel enamorado al rescate de su dama!– exclamó burlonamente Nacho, empujando a Ángeles hacía la salida diciendo – pobre infeliz, no es una dama, es una furcia -

Nacho sintió que Gabriel se acercaba por detrás, soltó a Ángeles y dándose la vuelta lanzó su puño hacia la amenaza del intruso. Sin saber cómo ni por qué, se encontró tirado en el suelo, inmovilizado, con la cabeza aplastada contra el frio solado de mármol y humillado.

Ángeles se sentía profundamente avergonzada de ser la protagonista del incidente, tan sólo quería huir, alejarse de allí y aprovechó el revuelo creado por el altercado, para salir del café, dejando atrás la música del violin y la ilusión de un encuentro sorpresa.
Continuara ............................................

COMO UN LAMENTO (43ª entrega)

Imagen: hixaga

Gabriel tenía el porte de un hombre sereno y una profunda mirada de color miel. Los muchos años de entrenamiento en artes marciales se reflejaban aún en su complexión, ahora que ya había cumplido los cuarenta. Tenía una voz grave y modulada que a Ángeles se le antojó de locutor de radio y unas manos de pianista.

- Por favor- volvió a repetir él y ella finalmente se sentó diciendo: -¿Me puedes explicar que significa todo esto? -

- A ello, voy- respondió él, visiblemente nervioso.

- Me vine a vivir a esta casa hace cinco años, acababa de morir mi mujer y yo estaba totalmente hundido, no dormía, no comía, no salía y cada vez estaba peor, nada me hacía reaccionar, hasta que un día apareciste tu, en el portal, recogiendo las piedrecitas del collar que se te acababa de romper y que se habían desperdigado por el suelo ¿recuerdas? –


Ángeles asintió con una leve sonrisa.

- Ese simple gesto, ese encuentro fugaz, me marcó. Ya se que parece ridículo, pero fue así, me sentí instantáneamente atraído por ti. No se si te acuerdas, pero me puse a recogerlas contigo y te dije: - va a ser difícil que puedas reconstruir tu collar - a lo que tu me respondiste – si no lo intento, nunca lo sabré - . Recuerdo que fuimos a recoger la misma piedra a la vez y nuestras manos se encontraron y tras ellas nuestras miradas y acto seguido nuestras sonrisas. -

Ángeles recordaba perfectamente el momento que le relataba Gabriel, pero a diferencia de él, a ella no le había dejado huella.

Gabriel prosiguió: - A partir de ese momento fui poco a poco resurgiendo del pozo en el que estaba metido, ayudado de tu recuerdo, anhelando encontrarme contigo nuevamente, hasta que hace un par de años, empecé a trabajar en el turno de noche y empecé a coincidir todas las mañanas contigo cuando tu ibas al trabajo y yo volvía.

He vivido todo este tiempo, creándote, sólo me bastaban los segundos en los que te veía cada día para alimentar tu imagen y mi atracción por ti. Ya te decía en la carta que he amado apasionadamente la imagen de una Diosa en el espejo y ahora busco el cuerpo y el alma que dan vida a ese reflejo.-

Ángeles estaba impresionada por las palabras de Gabriel, por la fuerza que despedían y por el sentimiento que las inspiraba, pero no estaba dispuesta a bajar la guardia, y por ello, rompiendo la magia del momento preguntó:-¿Cómo conseguiste mi correo electrónico? -

- Me lo dio tu madre hace unos meses, para que te adelantara la previsión de derrama por obras que hay que hacer en la Comunidad de Propietarios, yo pertenezco a la comisión de vecinos que se ha creado para ello. –

- Sé que quizá no he utilizado el mejor método para acercarme a ti, pero necesitaba aterrizar en tu vida poco a poco, y no sabía como hacerlo sin que tu salieras huyendo. –

Gabriel paró de hablar y clavó su mirada en alguien que acababa de acercarse a la mesa y estaba justo detrás de Ángeles. Ella se dio la vuelta y comprobó con estupor que era Nacho.

Continuará ...............................................